Lección 8 | Lunes 20 de mayo 2019 | La naturaleza, la Crianza y el Espíritu | Escuela Sabática Jóvenes

LUNES 20 DE MAYO
LA NATURALEZA, LA CRIANZA Y EL ESPÍRITU
Logos: Gén. 18:18,19; 1 Sam. 3:10-14; Sal. 127; Prov. 22:6
Convertirse en padres puede traer un gran gozo… y también un terror absoluto.
El peso de la responsabilidad por una joven vida indefensa puede atormentar a cualquiera. La fragilidad, la inocencia y la confianza de un niño pueden sentirse desconcertantes y abrumadoras. ¿Y si se me cae el niño? ¿Y si mi impaciencia de hoy lleva a una disfunción dentro de diez años? ¿Y si miro para otro lado en el momento equivocado?
Los padres en el reino animal no parecen sufrir de estas preocupaciones o incertidumbres. Los padres animales actúan por instinto, y a veces hacen elecciones brutales para asegurar la supervivencia. A menudo actúan imparcialmente para asegurarse de que sus crías sobrevivan y prosperen para criar a la siguiente generación.
¿CRIANZA NATURAL? (GÉN. 18:18.19; 1 SAM. 3:10-14)
El profeta Jeremías observó: “Aun la cigüeña en el cielo conoce sus estaciones: la tórtola, la golondrina y la grulla saben cuándo deben emigrar. Pero mi pueblo no conoce las leyes del Señor” (Jer. 8:7). Aunque Jeremías estaba hablando de la desconexión entre el pueblo y Dios, sus palabras nos recuerdan que el pecado ha robado lo que debería venir naturalmente, nuestra aptitud para criar hijos. Dios nos creó a su imagen, pero tendemos a criar a nuestros hijos por nosotros mismos.
Los hijos pueden sacar lo peor de nosotros. Me refiero a que, sin el Espíritu Santo, criar hijos puede revelar con mayor claridad lo quebrantados que realmente estamos. Pero la crianza puede ser uno de los catalizadores más grandes en la vida para el crecimiento espiritual y emocional. Los hijos pueden avivar nuestros sentimientos más tiernos y abnegados. Pueden enseñarnos cómo nos ve Dios, quien nos ama a pesar de nuestra fragilidad, debilidad y egocentrismo. Cuando buscamos asociarnos con Dios en la crianza de nuestros hijos, él puede moldear nuestro carácter para que nos parezcamos más a él. Con Dios trabajando en nosotros, la crianza puede hacernos más pacientes, más amantes y más dispuestos a sacrificarnos.
La Biblia es un manual para la crianza, con consejos esparcidos por sus páginas; provee principios amplios aplicables a una diversidad de situaciones. También cuenta historias de cómo la crianza y las elecciones personales impactaron generación tras generación.
Abraham tuvo un hijo preferido, Isaac. Isaac tuvo un hijo preferido, Esaú; y su esposa Rebeca tuvo un hijo preferido, Jacob. Jacob tuvo un hijo preferido, José. Abraham mintió sobre su esposa. Isaac mintió sobre su esposa. Jacob le mintió a Isaac sobre su identidad. El suegro de Jacob, Labán, le mintió sobre la identidad de su esposa. Los hijos de Jacob le mintieron a Jacob sobre lo que le había sucedido a su hermano José. En cada generación, las malas elecciones de cada padre causaron conflicto y dolor. Solo por medio de la confesión y la reconciliación estas elecciones modeladoras comienzan a ser alteradas.
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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 8: Para el 25 de mayo de 2019
TIEMPO DE SER PADRES
2er. Trimestre 2019 – Las Etapas Familiares
Narración: Adan Vicente

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