Lección 11 | Domingo 10 de marzo 2019 | La ira de Dios: el dolor de la pérdida | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 10 MARZO
LA IRA DE DIOS: EL DOLOR DE LA PÉRDIDA
Logos: Apoc.15;16
La palabra «ira» aparece 317 veces en la versión de la Biblia Reina Valera de 1960. El Diccionario de la Real Academia Española la define como: «1) Sentimiento de indignación que causa enojo. 2) Apetito o deseo de venganza. 3) Furia o violencia de los elementos de la naturaleza. 4) Repetición de actos de saña, encono o venganza». Eloy nos enfocaremos en cómo las últimas siete plagas tratan sobre la ira de Dios siendo derramada como respuesta a los ataques de Satanás.
RECHAZAR AL ESPÍRITU SANTO
En Romanos 1, Pablo nos recuerda que la ira de Dios se derrama sobre ia impiedad y la injusticia de los seres humanos (vers. 18). Varias veces, a lo largo del capítulo, nos dice lo que le sucederá a aquellos individuos que continuamente rechazan las indicaciones del Espíritu Santo (vers. 18-32). Dios «los entregó a» los malos deseos o a pasiones vergonzosas (vers. 24, 26); es decir, los deja actuar por sí solos, ya que no le permiten trabajar con ellos. Como Dios es un caballero y no fuerza su amor en nadie, su única opción es dejarlos ir. La ira de Dios es sinónimo del pecado imperdonable y la realidad de que, finalmente, el Señor debe separarse de quienes continúan en su rebelión contra él, la fuente de la vida.
LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS
Las siete últimas plagas son auguradas en la experiencia del Éxodo. Por medio de Moisés y de Aarón, se le dieron al faraón múltiples oportunidades de entregar su corazón pero, en lugar de eso, se nos dice que «éste había endurecido su corazón, así que no les hizo caso, tal como el Señor lo había advertido» (Éxo. 8.19). La actitud desafiante de faraón contrasta directamente con la manera en que reaccionará la iglesia del tiempo del fin. Han creído en el evangelio (Apoc. 15:3), y cantarán la canción de Moisés porque, como los israelitas que se regocijaron con cantos cuando fueron liberados de la esclavitud de un cruel faraón, han sido librados del régimen opresor del adversario de Dios.
EL PARAÍSO PERDIDO PARA SIEMPRE
Las siete últimas plagas describen lo que les sucederá a quienes rechacen completamente el evangelio, es decir, la vida, la muerte y la resurrección de nuestro Cordero Pascual, Jesucristo. Porque rechazaron la Luz, están condenados (Juan 3:18-20). Serán atormentados «con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles» (Apoc. 14:10) no porque Dios sea malévolo o sádico, sino a causa de la presencia justa de Dios en su pueblo. En contraste con la oscuridad del pecado, la luz de Cristo será un fuego consumidor que convencerá a los perdidos de sus transgresiones. Sí, habrá manifestaciones físicas de destrucción, pero serán el resultado de una condición espiritual corrupta.
Cada copa de ira que se derrama nos muestra cuán profunda es la condenación que sienten los perdidos. Las primeras cuatro copas nos dicen que parte del peso del pecado no resuelto se convierte en una «llaga maligna y repugnante». No importa qué métodos humanos prueben, ellos no pueden raspar la enfermedad de su pecado, igual que los egipcios. Descartan a Cristo como si fuera un hombre muerto, inerte, que no tiene poder. Se pierden de ser transformados a la imagen de Dios. Aquellos que han rechazado violentamente el evangelio y han derramado «la sangre de santos y de profetas» ahora se angustian ante su final inminente. Frente a las plagas, blasfeman y maldicen «al Dios del cielo, pero no se arrepienten] de sus malas obras» (Apoc. 1611).
¿Puedes ver por qué Dios está enojado? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no solo están infinitamente tristes por quienes se perderán la Tierra Nueva por toda la eternidad. Dios está enfurecido por un sistema que ha matado a sus hijos. En la quinta y la sexta plaga, está listo para actuar, para derramar sus copas sobre la falsa trinidad: el dragón corrupto, la bestia y el falso profeta. Como Ciro el Grande una vez sitió Babilonia desviando el río Éufrates de la ciudad, será claro que Jesús, el Agua de vida, así como todas las bendiciones que una vez ofreció libremente a los perdidos, ahora estarán fuera del alcance de ellos. El reino del enemigo se secará y caerá; las elecciones de todos serán solidificadas. Sin embargo, Satanás utilizará esta última oportunidad para profundizar el engaño. Así como una rana atrapa a sus presas con la lengua, Satanás seguirá pronunciando mentiras para atrapar a los perdidos y reunirlos, una última vez, para luchar contra el Reino de los cielos.
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Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Lección 11: Para el 16 de marzo de 2019
LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS
1er. Trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración: Adan Vicente

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