Jueves 6 de septiembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Una vida libre de preocupaciones

«No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración: pídanle, y denle gracias también (Filipenses 4: 6).

Las preocupaciones son como un enemigo sigiloso. Entran a tu mente y se apoderan de ella y, antes de que te des cuenta, estás completamente preocupado. Tal vez te preocupa si saldrás bien en un examen difícil, si quedaste como un tonto cuando el profesor te hizo una pregunta delante de la clase y no supiste la respuesta, si te van a invitar o no a una fiesta, o si tus padres alguna vez dejarán de discutir. Podrías decirme: «Oh, yo no me preocupo. Solo pienso en algunas situaciones». Pero si estás pensando en ellas con una sensación de ansiedad, es porque estás preocupado.
Una vez oí a alguien decir que preocuparse es orarle a Satanás. Es regodearse en los temores y en los posibles resultados negativos. Jesús nos enseñó que en lugar de preocupamos, debemos tener fe y confiar en que Dios cuidará de nosotros. Lee estas palabras de Jesús cada vez que te sientas tentado a preocuparte:
«Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros: sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?
»¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón ios vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestimos?”. Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas»
(Mateo 6: 25-34).

Ponlo en práctica: Es hora de dejar de preocuparte. Confía en que Dios te ayudará a enfrentar lo que se interponga en tu camino.
Ponlo en oración: Cuando estés preocupado por algo, comienza inmediatamente a orar en vez de darle rienda a la preocupación.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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