Jueves 5 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de alabanza

Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. Job 1:21.

Víctor Hugo, el gran escritor francés, dijo cierta vez: “Si mañana fuera destruida toda la literatura y me fuese permitido conservar una sola obra, yo elegiría el libro de Job”. Es verdad. El libro de Job es la obra clásica de literatura universal más extraordinaria que he leído en toda mi vida. Del texto emergen reflexiones profundas sobre el sentido de la existencia, el significado del dolor y la bendición de la esperanza en la vida del ser humano.
En el cementerio Rock Creek, de Washington DC, Estados Unidos, está la famosa estatua “El Dolor”, con la que Augusto Saint-Gaudens intentó personificar todas las aflicciones humanas. Es una expresión artística, sencilla y profunda, del drama del sufrimiento. En la Biblia, la “personificación del dolor” es el patriarca Job. Nada es más dramático que el relato de su vida.
El libro comienza diciendo que “hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. En Uz, seguramente cerca de Edom (ver Lam. 4:20, 21), había un hombre perfecto (en hebreo, tam, íntegro, maduro) delante de Dios. Pues bien, este hombre perfecto y bendecido por Dios fue probado por Satanás (1:6-12), y cayó sobre él toda suerte de maldiciones y tragedias (vers. 13-19). De la noche a la mañana, Job pasó de ser un hombre sano, rico y con familia, a ser una criatura pobre, enferma y sola.
El éxito no nos enseña, más bien nos envanece. Aprendemos de los fracasos, del dolor y el sufrimiento. Aprendemos del dolor, que es el golpe que recibimos; y del sufrimiento, que es el modo en que reaccionamos y asimilamos ese golpe. La oración nos ayuda a asimilar los golpes de la vida. Aunque la desgracia no tiene virtud, y nos puede destruir, es el camino más efectivo para ir a Dios.
Las personas felices son todas iguales, pero las que sufren lo son cada una a su manera. Tu dolor es único, como tu huella digital. Entregado a Dios, tu dolor será tu mejor escuela. Te llevará a la oración sincera y secreta, a una relación más profunda con Cristo.

Oración: Señor, que mis quebrantos no me alejen de ti.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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