Jueves 5 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Plan de acción de Sammy

«Como esta viuda no deja de molestarme, la voy a defender» (Lucas 18: 5).

En la Escuela Secundaria Lejos, la administración tenía una única regla de disciplina: el director siempre tiene razón. Cuando los estudiantes se metían en problemas, él decidía quién sería castigado y cuál sería el castigo. Todo el mundo le temía, porque parecía despiadado.
Puedes imaginarte el miedo que el pequeño «Sammy No Te Metas en Problemas» Smith sintió cuando «Polly Buscapleitos» Peterson lo golpeó (claro, Polly era una chica, pero era grande y dura, mucho más alta y más fuerte que el pequeño Sammy). Lo único a lo que Sammy le tenía más miedo que a ser golpeado por Polly era enfrentarse al director.
El director habitualmente anunciaba el castigo de todos los causantes de problemas al final de cada mes. Así que Sammy tenía que esperar dos semanas enteras. Como ya no podía soportar la preocupación, decidió hacer algo. Todos los días llegaba a la escuela temprano y esperaba en el estacionamiento del director. Tan pronto como el director parqueaba y comenzaba a caminar hacia el edificio de la escuela, Sammy corría tras él, suplicando (¡a veces llorando!): «¡Por favor, no me castigue! No fue culpa mía. Una chica me golpeó. ¿No es ese castigo suficiente? ¡Por favorrrrrr!». Mendigar y llorar no es un gran plan de acción, pero Sammy pensó que era mejor que nada. Continuó así durante dos semanas. Y los fines de semana se paraba frente a la casa del director, gritando: «Por favor, señor director, por favor, no me castigue, nunca me volveré a pelear». El persistente (por no decir molesto) plan de Sammy cosechó resultados. El director se hartó tanto de la mendicidad y la súplica que decidió no castigarlo.
Jesús contó una historia similar de una viuda que no dejaba de suplicar a un despiadado juez. El juez finalmente le concedió lo que ella pedía, solo para que dejara de molestarlo. Cristo usó esta historia para ilustrar que, si las personas malas están dispuestas a hacer cosas buenas cuando uno insiste en suplicarles, imagínate cuánto más dispuesto está un Dios amoroso a hacer cosas buenas cuando insistimos en pedírselas.

Ponlo en práctica: Lee la historia que contó Jesús sobre la viuda y el juez, que está en Lucas 18: I -8.

Ponlo en oración: Escoge algo o alguien por quien orar cada día de este mes. ¡Sé persistente!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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