Jueves 4 de enero 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

¿Quieres huir?

Génesis 10-12

El Señor le dijo a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1).

Sakinah Booker no tenía idea de cuánto su hijo Semaj, de nueve años, odiaba vivir en el estado de Wáshington, al noroeste de los Estados Unidos. Un día, el niño de menos de metro y medio de estatura robó el automóvil de su vecino y fue avistado por la policía cuando intentaba llegar a una autopista cercana.

Uno podría pensar que si un niño de nueve años ve que un policía le grita desde su patrulla que se detenga, se asustará; pero Semaj no. Él hizo que la policía iniciara una persecución a gran velocidad, que terminó cuando el chico tomó una salida equivocada y estrelló su vehículo contra un árbol.

A causa de su edad, ningún centro correccional lo aceptó, así que lo enviaron de regreso a su casa. A las seis de la mañana del día siguiente, huyó nuevamente.

Cuando la policía finalmente atrapó al pequeño Sr. Booker, esta vez descendía de un avión en San Antonio, Texas. (¡Leiste bien! ¡Más de 3.400 km!)

De alguna manera huyó de su casa, llegó al aeropuerto, pasó a través de los puestos de seguridad de dos aeropuertos distintos, abordó un vuelo sin boleto y logró llegar hasta San Antonio. ¿Por qué Semaj se metió en todos esos líos?

Quería desesperadamente llegar a su destino soñado: Dallas,Texas. ¡En algunas ocasiones simplemente tienes que huir!

¿Qué pasa cuando te gusta mucho el lugar donde vives pero Dios quiere que te mudes? Eso le dijo el Señor a Abram. Tenía que dejar su casa, su tierra, todo lo que conocía, por ir a un lugar que Dios le mostraría en algún momento.

A diferencia de Semaj, Abram no tenía idea de adonde iría. ¿Qué pensaba Dios?

Bien, ayer leiste lo que pasó en Babel. Después del diluvio, la gente se había vuelto muy mala y hacía solamente lo que quería, por eso Dios decidió levantar una nación que lo obedeciera y sirviera como un ejemplo de justicia ante un mundo egoísta. Abram sería el hombre que se convertiría en el padre de esa nación. Pero para obedecer y recibir la bendición de Dios, el patriarca tuvo que dejar atrás las cosas que le resultaban cómodas. ¿Cuál fue esa bendición? Busca ahora en Génesis 12:1-3. ¿Es o no es una promesa asombrosa?

NO DEJES DE LEER

Dios llamó a Abram, pero este no era un hombre perfecto.

Lee Génesis 12:10-20.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

UNA AÑO EN LA PALABRA

Dwain Neilson

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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