Jueves 28 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Simplemente regresaba una y otra vez

“Jesús contó esto también: ‘Un hombre tenía dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: “Padre, dame la parte de la herencia que me toca”. Entonces el padre repartió los bienes'” (Lucas 15:11,12).

Más patético que una pareja que rompe porque uno ha sido infiel es que el engañado vuelva con el infiel una y otra vez. Recuerdo a un chico cuya novia lo abandonó por otros. Con angustia y desesperación, dejaba flores en su casillero, le compraba regalos y le enviaba tarjetas para intentar recuperarla. La pregunta que todos nos hacíamos era: ¿Por qué motivo continúa regresando a que le pisotee el corazón? La historia del hijo pródigo se asemeja mucho a esta. Lo curioso es que el padre de esta historia representa al mismo Dios.
En la cultura de Cercano Orlente, que el hijo menor pidiera a su padre su parte de la herencia era lo mismo que decir: “No puedo esperar a que te mueras para tener dinero. Lo quiero ya, para divertirme”. El padre tenía todo el derecho a negarse a dársela; incluso a excluirlo totalmente de su testamento, pero le dio lo que pedía, aceptando el insulto sin decir palabra. Dinero en mano, el hijo se fue y lo malgastó todo. Cuando se le acabó el dinero, también se le acabaron los amigos. Era tan pobre y estaba tan hambriento que deseó poder comer con los cerdos. Su única opción era regresar, con la esperanza de que su padre le perdonara lo suficiente como para que, al menos, le permitiera ser su sirviente. Una vez más, ante la magnitud de la ofensa, todos hubieran esperado que el padre rechazara a su hijo. No obstante, Jesús contó que, cuando el padre vio al hijo de lejos, corrió a su encuentro y se adelantó para protegerlo de la gente. Una vez que se encontró con su hijo, ordenó preparar una fiesta para celebrar su regreso.
Ese es Dios, el que nos trae de vuelta, el que corre por el camino polvoriento para reunirse con nosotros antes de que nadie puede señalarnos y decir:” ¡Mira cómo te equivocaste!” Cuando vuelves a Dios, él no tiene en cuenta el pasado. Corre a reunirse contigo con los brazos abiertos y lágrimas de alegría porque, en realidad, lo único que desea es que regreses a casa.
GH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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