Jueves 27 de septiembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Las dos versiones de mí

«Oh Señor, enséñame tu camino, para que yo lo siga fielmente. Haz que mi corazón honre tu nombre» (Salmo 86: 11).

Hay quienes parecieran tener dos personalidades totalmente diferentes: a veces actúan de una manera y otras hacen todo lo contrario. Pueden ser melosos hoy, pero cuando creen que nadie los está viendo, se convierten en monstruos.
Este parece haber sido el caso de Barbara Ricci, una participante en un concurso de belleza del estado de Nueva York. En este concurso. Barbara obtuvo el título «Miss Simpatía» por decisión unánime. Los jueces y las demás concursantes pensaban que ella era la mujer más amable, simpática y generosa. Incluso le entregaron una banda y flores para demostrarlo. Poco se imaginaban ellos que Barbara no siempre era tan agradable. Apenas seis meses antes del concurso, Barbara había comparecido a juicio por haber tratado de atropellar con su automóvil a la hija de once años de una vecina con la que había discutido. Eso no es muy amable que digamos. Además, dos años antes, Barbara había perdido su simpatía y había pateado varias veces a un agente de policía en una reunión de la junta escolar. El tribunal la declaró culpable de acoso. Eso tampoco suena muy simpático.
Todos tenemos días buenos y días malos, y es normal tener un poco de altas y bajas en nuestro estado de ánimo. Pero si sientes que estás viviendo una doble vida, tratando de ser a veces de una manera, y otras de forma totalmente diferente, entonces no estás viviendo como Dios desea. De hecho, él quiere ayudarte a deshacerte de esos vaivenes entre un extremo de falsedad y otro de genuina simpatía. Ezequiel 11:19 registra la promesa de Dios: «Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu».
En respuesta a tu oración de entrega sincera, Dios se pondrá a trabajar en la restauración de tu corazón dividido.

Ponlo en práctica: Sé sincero contigo mismo: ¿Hay un patrón de ira o de maldad en ti que intentas ocultar pero que continúa apareciendo? Habla abiertamente con Dios sobre tu problema, y pídele que te ayude a cambiar tu corazón.

Ponlo en oración: Acepta la oferta de Dios de darte un corazón puro e indivisible. ¡Pídeselo y cree que él puede dártelo!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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