Jueves 26 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Cuando estés cansado y abatido

“Los sacó y les preguntó: ‘Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?'” (Hechos 16:30).

No es el terremoto lo que me sorprende, pues los he vivido unas cuantas veces. El momento tampoco me inquieta; la medianoche está bien. Ni me desconcierta que las puertas se abran de golpe ni que las cadenas se suelten sin más. Todas estas cosas son las que esperas que sucedan cuando Dios interviene, son como su seña de identidad. Lo que me sorprende es que estaban cantando himnos en la cárcel y encadenados. ¿Quién hace eso? En una celda, después de un largo y duro día, en el cual una multitud les había atacado y luego los habían desnudado, golpeado y azotado, ¿quién se pone a cantar? Pablo y Silas. Estaban cantando en la cárcel cuando Dios se manifestó a ellos.
A mí, cuando tengo un mal día, no se me da por cantar. Más bien llamo a todo el mundo para quejarme o escribo en un diario mis pensamientos. A veces, veo una película para olvidar o le pido a mi esposo que me lleve a alguna parte para distraerme. Si estoy realmente mal, me callo por temor a decir algo que pueda lamentar. En cuanto a Greg, bueno, él camina rápido diciéndole cosas a un público imaginario. Definitivamente, no somos la clase de personas que cantaría en la cárcel, aunque nos gustaría serlo.
Tal vez Pablo y Silas trataban de alentarse mutuamente. Quizás estaban poniendo buena cara frente a los demás prisioneros, o quizás esperaban encontrar consuelo en la letra de los himnos. Aunque no lo creo. Creo que cantaban porque conocían un secreto acerca del cual Pablo escribió años más tarde desde otra prisión: “He aprendido a hacer frente a cualquier situación” (Fil. 4:12).
El secreto es conocer a Jesús y confiar en él. Eso te otorga una paz inexplicable. Confiar en él significa ser libre para aceptar todo lo que suceda, incluso las cosas más horribles, porque crees que él tiene un propósito y que te dirige. Dios es un maestro en convertir lo malo en algo bueno. Y eso precisamente sucedió aquella noche en la cárcel: el carcelero, al darse cuenta de que, a pesar del terremoto, los prisioneros seguían allí, quiso ser como Pablo y Silas. Aceptó a Jesús, y él y toda su familia fueron bautizados allí mismo.
Las únicas personas que cantan cuando las circunstancias les son adversas son aquellas que confían plenamente en Dios.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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