Jueves 22 de noviembre 2018 | Devoción Matutina Damas

Manejando peligrosamente

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia» (Sal. 46:1).

Doblé en una esquina y me detuvo un policía de tránsito. El agente me pidió los documentos: licencia de conducir, registro de vehículo y seguro. Se los di inmediatamente. Él les echó un vistazo, hizo una pausa y me miró. Me pregunté porqué aquella mirada. Pronto descubrí que la registración del auto había expirado en junio: estábamos en noviembre. No podía creerlo… nunca me había olvidado de pagar la cuota. Respetuosa, pero firmemente, insistí en que aquello nunca me había sucedido. Ignorándome, el agente llamó a sus compañeros y pronto se acercó una brigada de policías. Llamaron a una grúa; me ordenaron que saliera de mi auto y que sacara todas mis pertenencias. Me multarían por manejar con la licencia vencida, me cobrarían el costo de la grúa, el tiempo que mi auto permaneciera detenido, su liberación y, por supuesto, la renovación de mi documento vencido. ¡La suma total era más de 25 mil pesos, en moneda local! ¡Yo no tenía dinero! Acababa de terminar la universidad. Mi último sueldo lo había recibido hacía quince meses. Le expliqué mi dilema al agente, pero no había caso.

Ahora, yo estaba sollozando desconsoladamente. De repente, el policía me llevó al otro lado de la carretera. “Dime nuevamente cuál es tu situación, me pidió». Se la expliqué. Oré. Clamé al Dios altísimo. Necesitaba un milagro.

Un momento después, el mismo agente detuvo a un auto que pasaba, me dio su propia tarjeta de crédito y código de acceso, y le dijo al conductor que me llevara a actualizar el documento que había expirado. No podía creerlo; ¡era un verdadero milagro! El desconocido me llevó a arreglar mis papeles y me trajo de vuelta. Al agradecerle al “taxi”, el conductor me dijo amablemente que no era un taxi, sino que solamente se había detenido para ayudara un ciudadano en problemas. ¡Otro milagro! Al volver a mi auto, me enteré de que el agente había recuperado su dinero, porque un anciano de iglesia había enviado un poco de dinero con un taxi. ¡Otro milagro! Todavía alterada y llorosa, me preparé para continuar mi camino, y el policía, acusador y salvador, me deseó que estuviera bien.

A pesar de esto, otro agente me emitió una multa de tránsito de unos diez mil pesos. Comencé a llorar de nuevo. El policía del milagro me dijo que no me preocupara. En la fecha que tenía que pagar la multa, la empleada buscó y buscó en el sistema, pero no encontró ninguna multa. ¡Otro milagro más!

Dios no siempre responde exactamente como pedimos. Pero esto sé: Dios es realmente una ayuda muy presente en tiempos de dificultad.

KEISHA D. STERLING

es profesional de la salud y trabaja en Mandeville, Jamaica.Está preparando su doctorado en Farmacia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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