Jueves 1 de febrero 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¡Sobre los zapatos de gamuza no!

Levítico 7-9

Moisés tomó un poco del aceite de la unción y de la sangre del altar, y roció a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras. Así consagró Moisés a Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras (Levítico 8:30).

Sucedió en una reunión campestre. Lo explicaré. Pero primero algo de trasfondo. Cada año voy con mi esposa a la academia Pine Forge, en la zona rural de Pensilvania. Un fin de semana en particular el pronóstico del clima no anunciaba lluvia, así que decidí ponerme unos zapatos de gamuza que tenía muchos deseos de usar. Eran de un color entre gris y beige, bien “suaves”, y mi intención era asombrar a todos con mi camisa blanca de lino y unos pantalones ajustados color caqui. ¿Necesito decir más?
Recién llegaba al campamento me atacó un tornado: una niña de mi iglesia Cuando me vio, gritó: “¡¡DWAIN!!”, y corrió directamente hacia mí. Era definitivamente un tornado de categoría F5. Sus pies venían como un enorme arado que trituraba pasto y tierra con cada paso. Cuando llegó cerca de mí, saltó y me abrazó, y no vas a creer sobre qué aterrizaron sus pies cubiertos de polvo. Sí, exactamente; ya lo sabes. (Disculpa, necesito un pañuelo para secarme las lágrimas.)
Cuando leí la hermosa ceremonia que Dios organizó para el ungimiento de Aarón y sus hijos como sacerdotes de Israel (dirás que soy superficial), casi di un salto por el susto al pensar que algo de aceite salpicara esos atuendos de lino nuevecitos, perfectamente confeccionados. ¿Por qué Dios habría de pedir a Moisés que cometiera esa tan inconcebible falta de buen gusto? ¡No, por favor no! Aceite sobre la cabeza, puede ser, pero ¿en la ropa?
La respuesta es muy sencilla. Dios quería que los sacerdotes y el pueblo vieran que no solo ellos se iban a dedicar al Señor, también todo lo que vistieran. Los sacerdotes eran personas que desempeñaban funciones especiales, y todo lo relacionado con ellos anunciaba: “Santo”.
Adivina cómo se llama ahora a Los seguidores de Dios (Apoc. 1:5, 6). La ropa que vestimos día a día debe glorificar a Dios y no a nosotros, aun si se trata de los zapatos de gamuza más “suaves”. ¿Qué dicen tus ropas sobre Dios?

NO DEJES DE LEER
Revisa Levítico 9:5, 6. ¿Qué iba Dios a hacer después de que Moisés ordenara a Aarón y sus hijos? ¿Cómo te preparas para el pronto regreso del Señor?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
UNA AÑO EN LA PALABRA
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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