Domingo 6 de septiembre 2020

Devoción Matutina para Jóvenes

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020 – Persigue tus sueños – Portada libro

Hans Christian Andersen

Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. Juan 15:5.

Era una hermosa mañana de verano, en Odense, Dinamarca. Hans Christian, de once años de edad, corría a lo largo del canal, con esa sensación de libertad tan real como la de las gaviotas que volaban por los cielos. Estaba tan contento que quería cantar.

En ese momento pasaba delante de un bote de remos sin tripulantes que estaba a la orilla del canal. “Hmm -pensó-, ¿qué se sentirá cantar parado sobre un bote en el agua? Tendré que averiguarlo”. Así que, se subió al bote y comenzó a cantar. Le pareció muy divertido. Estaba completamente solo, así que, se sentó y siguió cantando. En eso, vio pasar una cigüeña y le gritó: -¡Hola, cigüeña! ¡Escucha mi canto! -y le cantó otra canción a la cigüeña. De repente, las amarras del bote se soltaron y se lo empezó a llevar la corriente. Hans trató de aferrarse de la soga, pero no la pudo alcanzar. El bote fue arrastrado lentamente por la corriente aguas abajo. Buscó los remos, pero no los encontró. No le quedaba más alternativa que dejar que la corriente se lo llevara a la deriva. Lo que ignoraba Hans era que se dirigía directamente hacia el río que desembocaba en el océano.

-Muy bien, más vale que siga cantando y disfrute de mi viaje -pensó el niño.

Lo estaba pasando muy bien, hasta que el bote chocó contra un puente de madera que cruzaba el canal. El inesperado impacto lo tiró del asiento.

Se incorporó rápidamente, para encontrarse cara a cara con una anciana, que detenía el bote con el garfio de su bastón.

-¡Niño querido! ¿En qué estás pensando? ¡Unos instantes más, y el bote estaría en un lugar donde nadie te podría ayudar! -le recriminó la anciana-, ¡Sal de ahí pronto!

Pero Hans estaba muy asustado. Se movió hacia la parte trasera del bote, y vio a una niña de su edad que venía corriendo para ayudar a su abuelita.

-Ya lo tengo, abuelita -le dijo mientras, tendida en la orilla, tomaba la soga y la sujetaba al tronco de un árbol.

Hans Christian saltó fuera del bote.

Muchos jóvenes que conozco son como Hans Christian, que se dejan llevar por la corriente de la vida, derechito a la destrucción. No tienen ni el interés ni la capacidad para cambiar el rumbo de sus vidas. Sin Cristo, son como un bote a la deriva.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020

PERSIGUE TUS SUEÑOS Más allá de los obstáculos

Dorothy E. Watts

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020



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