Domingo 24 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de confianza – 2

En el día que temo, yo en ti confío. Salmo 56:3.

¿En quién te apoyas?

Es muy lógico sentir miedo en este mundo. Hay muchas razones para temer en medio de las pocas y oscuras certezas de la vida. Los desastres naturales, los actos terroristas, las despedidas, las desilusiones, las enfermedades, la falta de trabajo, las crisis financieras, la muerte, pueden llegarnos en cualquier momento, y ciertamente, por lo menos la muerte, vendrá tarde o temprano. Las tentaciones se esconden en torno de nosotros como serpientes en la hierba. ¿Acaso no es prudente temer? ¡Sí! Pero la fe convierte la razonabilidad del miedo en locura. La promesa divina de que “pisaremos al león y a la serpiente” (Sal. 91:3) torna el miedo en un enemigo que podemos vencer. ¡Porque la confianza en Dios inhibe el veneno del peligro!

Somos humanos: la fe y el miedo se mezclan como el aceite y el agua en el océano del alma, ¡pero el aceite de la confianza flotará siempre por encima de las olas! El miedo despierta el poder de la fe. Si el miedo y la fe comparten habitación en tu corazón, no digas “no tengo fe porque tengo algo de miedo”, sino, más bien, piensa: “Porque tengo miedo, depositaré mi confianza en Dios”. Así, el miedo será la chispa que encienda en ti el fuego de la fe.

Confianza significa, literalmente, aferrarse a algo para salvarse. Como se aferra el náufrago a algo que flota para salvar su vida azotada por las olas. La confianza no solo expresa la acción de tomarse firmemente de algo, sino también la relación íntima con aquello a lo cual uno se aferra.

¿A qué te aferras? Esta fue la pregunta que los mensajeros de Senaque- rib, rey de Asiria, le hicieron a Ezequías, rey de Judá. Los asirios se burlaron del pueblo judío y de su rey, diciendo que este se apoyaba en un “báculo de caña cascada” de Egipto, que “le traspasaba las manos” (2 Rey. 18:19-22). En realidad, el apoyo de Ezequías no era fuerte, sólido. El mismo objeto sobre el que se apoyaba ¡hería sus manos! Esta clase de apoyo es la vana confianza en las cosas terrenales. Pero el mismo acto de confianza dirigido hacia Dios transforma el miedo en fe.

¡Que tus manos estén libres de las cosas de este mundo para apoyarte en el “báculo divino”!

Oración: Señor, toma mi mano y sálvame.

Devoción matutina para adultos 2018

Las oraciones más poderosas de la biblia

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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