Domingo 22 de julio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de consagración – 2

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Salmo 143:10.

¿Por qué  buscas a Dios?

Es posible que este salmo haya sido escrito por David en los tiempos de la rebelión de Absalón. La agonía del poeta lo lleva al Trono de Dios. ¿Por qué razón busca a Dios? ¿Acaso lo busca para que lo libere de sus desgracias? Apenas en un par de frases desliza el deseo de que Dios lo libere de sus enemigos (vers. 12). David quiere conocer más de cerca a Dios. Quiere sentir su misericordia, ver la luz que le muestre el camino en el que debe andar; anhela el dulce rostro de Dios brillando en su corazón. Este es el motivo principal de su oración. Hay algo mejor que pedir la liberación de las dificultades, y es pedir la gracia y el poder para soportarlas.

Ayer dijimos que la verdad que conocemos por medio del evangelio, el perdón y la paz garantizados por la Cruz, el dulce consuelo de Cristo que alivia nuestro corazón fatigado y sangrante, y la gran esperanza que ilumina nuestros ojos, se subordinan a un único propósito: conocer la voluntad de Dios, y así reflejar su imagen en el mundo.

¡Señor, pon en nosotros el deseo ardiente de David por hacer tu voluntad!

Para que se cumpla este deseo, no necesitamos solo conocer lo que Dios quiere de nosotros. El abismo entre el conocimiento y la práctica es tan profundo que, después de haber orado y de saber lo que Dios quiere, necesitamos aún la ayuda divina para que ese conocimiento pueda tener vida, pueda convertirse en actos concretos.

Podemos llegar a creer que obedecer la voluntad de Dios es hacer determinadas obras buenas. Pero no es suficiente con hacer obras; estas deben ser el fruto del amor a Dios, de una relación profunda con él. De la oración de David aprendemos que jamás podremos hacer la voluntad de Dios mediante nuestros propios esfuerzos.

El río de agua de vida, que procede del Trono de Dios, no solo es para humedecer tus labios sedientos sino también para mover las ruedas de tu vida. La voluntad de Dios en tu vida es acción, no solo pensamiento.

¿Qué harás hoy con lo que conoces de Dios?

Oración: Señor, ¿qué quieres que haga?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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