Sábado 10 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Protección ante la mala intención

«Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; protege mi vida del enemigo temible». — Salmos 64:1 (NVI)

Tomás se quedó sentado en la vereda junto a la cancha del barrio mientras se desataba las zapatillas. Su equipo acababa de ganar la final del campeonato jugando limpio de principio a fin, pero apenas terminó el partido, el capitán rival empezó a decir entre la gente que los jueces estaban comprados por él. Escuchar esos comentarios a sus espaldas y ver cómo algunos vecinos lo miraban con duda le provocó una mezcla pesada de impotencia y rabia; le daban ganas de encararlo en ese mismo instante, reclamarle a los gritos y no dejar que manchara su esfuerzo. Cuando nos acusan con mentiras y tocan nuestra honra, la primera reacción es querer cobrar la ofensa de inmediato; sin embargo, perder la cabeza solo agranda el problema y nos termina igualando con quien busca hacernos daño.
David escribió esta oración rodeado de personas que maquinaban planes a escondidas y usaban palabras hirientes para destruir su buen nombre: «Escóndeme de las confabulaciones de los malvados, de esa turba de malhechores. Afilan su lengua como espada y lanzan como flechas palabras venenosas» (Salmos 64:2-3, NVI). En vez de organizar una revancha o responder con la misma bajeza, el salmista decidió llevar su reclamo directamente ante Dios, seguro de que la justicia divina tiene la última palabra: «Pero Dios les disparará sus flechas, y caerán heridos de repente» (Salmos 64:7, NVI). La Biblia nos enseña que frenar el impulso de venganza no significa resignarse ni ser cobarde, sino confiar de verdad en el Señor. Dejar las cosas en manos de Dios nos libra de cargar con rencor y nos ayuda a mantener limpia la conciencia, sabiendo que Él conoce la verdad de nuestras intenciones.
Desahogar el dolor en la presencia de Dios es el camino más sano para no llenarnos de amargura. Cuando te detienes antes de reaccionar mal y le cuentas al Señor lo mucho que te dolió esa acusación falsa, su paz tranquiliza tu mente y te da la serenidad para seguir caminando con honestidad, sin dejar que la mala actitud ajena te endurezca el corazón.
Elena G. de White aconseja cómo afrontar las acusaciones injustas:
«Cuando somos vituperados o acusados falsamente, en vez de contestar airadamente, debemos acordarnos de la bondad de Cristo y su amor, y no dejarnos vencer por la impaciencia ni el resentimiento» (El discurso maestro de Jesucristo, p. 65).
Confiar en Dios a diario nos da una seguridad genuina frente a cualquier malentendido, con la certeza de que su cuidado nos respalda y de que su verdad sostiene nuestra vida.

Llamado a la acción
¿Alguien inventó mentiras sobre ti o intentó poner en duda tu esfuerzo en estos días? No te apures a pelear por tu cuenta; habla hoy con Dios a solas, entrégale tu molestia y deja que Él defienda tu integridad.
Quien entrega su causa en las manos de Dios nunca pierde la paz.

Oración:
Padre celestial, hoy me acerco a ti con dolor e impotencia por las cosas injustas que hablaron de mí. Quita de mi corazón cualquier deseo de revancha, calma mi enojo y ayúdame a seguir caminando con la frente en alto y la conciencia tranquila. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026
Lecturas devocionales para Jóvenes 2026



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