29 de septiembre del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Los ojos que buscan al sincero
«Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios» (Salmo 53:2, RV1960).
Cuando un vigía sube a la torre en medio del bosque, no lo hace para mirar el paisaje, sino para descubrir a tiempo cualquier humo de incendio o ayudar a un caminante perdido. Desde esa altura tiene una vista amplia que supera lo que alcanzan a ver quienes van entre los matorrales. Nada se le escapa: ve clarito si alguien tropieza, si agarra el camino equivocado o si empieza a dar vueltas en círculos sin saber adónde ir.
David describe algo muy parecido al hablar de cómo Dios mira a las personas. La insensatez más grande empieza cuando alguien vive como si el cielo no existiera, cayendo en un descuido que el salmo señala de frente: «Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien» (Salmo 53:1). A pesar del desinterés de tantos, Dios no se desentiende de nosotros; recorre la tierra buscando a gente sencilla que reconozca su necesidad y quiera caminar a su lado.
Casi nunca negamos la fe de frente; el problema aparece cuando actuamos como si Dios no estuviera ahí. Pasa cuando callamos algo para quedar bien, cuando cambiamos un dato en el trabajo creyendo que nadie se va a dar cuenta, o cuando tratamos con frialdad al que no nos sirve de nada. Nos acostumbramos a cuidarnos solo del ojo ajeno. Vivir por pura conveniencia parece práctico al principio, pero termina enfriando el corazón y quitándonos la paz.
Jesús mostró esa misma cercanía cuando cruzaba Jericó entre empujones y gritos de la gente. En medio de ese alboroto, levantó la mirada hacia las ramas de un árbol y vio a Zaqueo, un cobrador señalado por todo el pueblo pero cansado de vivir mal. Jesús se detuvo, lo llamó por su nombre y fue a su casa a ofrecerle una vida nueva. El Salvador conoce lo que guardas en silencio, sostiene tu fe cuando flaqueas y volverá muy pronto para llevarnos al hogar eterno.
Elena G. de White subraya la atención personal con que el Señor cuida a cada uno:
«Las relaciones entre Dios y cada alma son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado» (El camino a Cristo, p. 100).
Saber que Dios nos mira con tanto cuidado nos aterriza en la realidad: nos anima a consultar con Él antes de tomar decisiones, a ser derechos en el trabajo y a tener paciencia y cariño con la familia.
Si sientes que tus esfuerzos nadie los valora o que tus oraciones chocan contra el techo, no te desanimes. Tu Padre celestial sabe cuánto te ha costado este tiempo, conoce tu cansancio y no se olvida de ti. Hoy puedes bajar las revoluciones, dejar de actuar por conveniencia y hablar con Dios con total franqueza. Él se alegra al encontrarte. ¿Te animas hoy a buscar de verdad a Dios y dejarte guiar por su mano?
Oración:
Padre celestial, perdóname por vivir a veces como si no me vieras y por cuidar más las apariencias que la verdad. Limpia mis intenciones, afirma mi fe en tu palabra y acompáñame en cada paso de este día. En el nombre de Jesús, amén.
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
- 29 de septiembre | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Caminando con Dios en un mundo corrompido
- 29 de septiembre | Devocional: Alza Tus Ojos | Que el espíritu de Dios moldee
- 29 de septiembre | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | Se alaba a los que le sirven
- 29 de septiembre | Devocional: Ser Semejante a Jesús | El servicio abnegado produce gozo tanto a Cristo como a nosotros
- 29 de septiembre | Devocional: Maranata: El Señor Viene | Dios trastorna la naturaleza
(1162)
