Viernes 11 de septiembre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | El gozo que nace de la justicia divina

 

«Así mi alma se alegrará en el Señor y se deleitará en su salvación.» — Salmos 35:9 (NVI)

Raquel descubrió con amargura que una compañera de trabajo se había atribuido la autoría completa de un proyecto que ambas desarrollaron durante semanas. Al enterarse de los elogios inmerecidos que recibió aquella persona frente a la gerencia, el resentimiento encendió en su pecho el deseo inmediato de exponer el engaño públicamente para tomar venganza. La sensación de ser traicionado por alguien a quien se le brindó confianza genera una herida profunda, tentando al corazón a responder con el mismo veneno del agravio.
Afrontar la ingratitud y la calumnia de quienes pagaron mal por bien llevó a David a elevar un clamor transparente: «Pelea, Señor, contra los que me atacan; combate a los que me combaten» (Salmos 35:1, NVI). El salmista recuerda que oró y ayunó por sus adversarios cuando estaban enfermos (Salmos 35:13); sin embargo, en lugar de cobrarse revancha con sus manos, transfirió su causa al tribunal de Dios, anticipando el gozo de su liberación: «Así mi alma se alegrará en el Señor y se deleitará en su salvación». Este mismo proceder brilló en la vida terrenal de Jesús. Cuando el Maestro fue conducido ante el Sanedrín y el tribunal romano bajo falsas acusaciones, no profirió amenazas ni buscó justificarse con aspereza; encomendó su causa al Padre que juzga rectamente, mientras oraba con amor por sus ofensores.
Entregar los agravios al cuidado de Dios nos libra de la amargura corrosiva y del afán de hacer justicia por cuenta propia. Quien permite que el Salvador defienda su honor halla una libertad interior inquebrantable, capaz de bendecir incluso a quienes procuran perjudicarle.
Elena G. de White señala la actitud que debe distinguir a los hijos de Dios ante el trato injusto:
«No permitáis que se hieran fácilmente vuestros sentimientos […]. El silencio es a menudo el desprecio más elocuente que puede darse al insulto» (El discurso maestro de Jesucristo, p. 62).
Dejar nuestras batallas en las manos del Maestro restaura la paz del alma, purifica el trato con el prójimo y afirma la bendita esperanza en su juicio final vindicador.

Llamado a la acción
Identifica hoy a esa persona que te ha tratado con deslealtad o cuyas palabras hirieron tu reputación en la universidad, el empleo o el círculo de amigos. Renuncia conscientemente al deseo de venganza, ora en privado por su bienestar y permite que Dios defienda tu integridad.
¿Llenarás tu corazón con el veneno del rencor, o te deleitarás hoy en la salvación y justicia del Señor?

Oración:
Señor Jesús, pongo en tus manos cada herida provocada por la incomprensión y el trato injusto. Quita de mí todo deseo de revancha, llena mi corazón de tu gracia perdonadora y enséñame a deleitarme en tu fiel protección durante este día. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026
Lecturas devocionales para Jóvenes 2026



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