Viernes 4 de septiembre del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Llevada en los Brazos del Pastor
«Salva a tu pueblo; bendice a tu heredad. Pastoréalos y llévalos en tus brazos para siempre». (Salmo 28:9, NVI)
Durante los duros inviernos de Nueva Inglaterra, Rachel Oakes Preston abrió las puertas de su humilde hogar para compartir con sencillez las verdades de la Biblia. Aunque las dificultades económicas apretaban a su familia y los recursos eran escasos, ella no permitió que la falta de dinero apagara su confianza en las promesas divinas. Con bondad y paciencia, compartió con los primeros creyentes la bendición del sábado, confiando en que Dios sostendría su mesa. Aquella mujer demostró que, aun cuando la despensa parezca vacía, el cuidado del Señor nunca desampara a quienes buscan su reino con sinceridad.
Llegar a fin de mes cuando las cuentas se acumulan y los ingresos no alcanzan suele convertirse en una carga muy pesada para el corazón. En medio de sus angustias, David clamó con fervor pidiendo ayuda: «El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda» (Salmo 28:7, NVI). En tus días presentes, la falta de empleo, el alza de precios o no saber cómo cubrir las necesidades de tu casa puede quitarte el sueño y llenarte de zozobra. Esa preocupación constante te desgasta por dentro y te hace sentir que estás remando sola.
Jesús comprendió perfectamente la necesidad material de la gente sencilla. Cuando vio a la multitud cansada y con hambre tras varios días de escucharlo, multiplicó con amor los panes y los peces para alimentarlos a todos. Con esa misma ternura, el apóstol Pablo nos asegura: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Elena G. de White nos recuerda la fidelidad de nuestro Salvador en momentos de necesidad:
«La angustia es ciega, y no puede discernir el futuro; pero Jesús ve el fin desde el principio. En toda dificultad tiene dispuesto su camino para traer alivio» (El Deseado de todas las gentes, p. 297).
Dios conoce exactamente lo que le falta a tu alacena y el peso que llevas al mirar los gastos pendientes. Cristo es tu Buen Pastor, y su mayor anhelo es tomarte en sus brazos para darte descanso, recordándote que tu vida vale mucho más que las aves a las que Él alimenta diariamente. No permitas que la angustia por el dinero te robe la paz; pon hoy tus necesidades en sus manos y deja que su gracia guíe tus pasos. Al confiar en su provisión, descubrirás que el Señor sostiene tu hogar con un amor que nunca falla.
¿Entregarás hoy tus preocupaciones económicas en las manos del Pastor que promete llevarte en sus brazos para siempre?
Oración:
Amado Padre celestial, hoy vengo ante ti dejando a tus pies la angustia por las deudas y los gastos que no puedo cubrir con mis recursos. Perdóname por las veces en que la preocupación me ha hecho olvidar lo fiel que has sido conmigo en el pasado. Te entrego mi hogar, mi sustento y la despensa de mi familia. Sé mi Pastor en este día, bendice mis manos y ayúdame a descansar con la certeza de que tú suplirás todo lo que me falta, en el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026
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