23 de mayo del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Volver al centro de nuestro rescate

«Josías celebró la pascua a Jehová en Jerusalén, y sacrificaron la pascua a los catorce días del mes primero. Puso a los sacerdotes en sus oficios, y los confirmó en el ministerio de la casa de Jehová.» — 2 Crónicas 35:1-2

Querido joven, qué momento tan impresionante en la historia del pueblo de Dios. Tras haber limpiado el templo y recuperado las Sagradas Escrituras, el rey Josías entendió que las reformas externas no eran suficientes. Había que volver al corazón de la adoración: la celebración de la Pascua. El relato sagrado nos dice que desde los días del profeta Samuel no se había celebrado una ocasión semejante. Josías no se limitó a dar órdenes; él mismo proveyó de sus bienes para el pueblo y animó a cada uno a cumplir con sus responsabilidades. Toda la congregación se unió en un solo espíritu para recordar el gran milagro de su liberación.
A veces, querido amigo, en nuestra rutina diaria podemos caer en el peligro de tener una fe mecánica. Asistimos a las reuniones de los sábados, participamos en los proyectos juveniles y cumplimos con ciertos deberes, pero olvidamos el motivo real de nuestra devoción. Nos distraemos con las tensiones académicas, las dinámicas de las redes sociales o las metas puramente materiales de este siglo. Pensamos que ser un buen creyente consiste en acumular actividades. Olvidamos que la verdadera vida espiritual florece cuando nos detenemos a contemplar el inmenso sacrificio de Aquel que nos rescató de la esclavitud del pecado.
La mensajera del Señor nos extiende un llamado conmovedor para mantener frescas nuestras motivaciones. En el libro Mensajes para los Jóvenes, página 77, Elena G. de White expresa:
«Una sola mirada de fe a Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, desvanecerá la oscuridad de la duda, infundirá valor y fe en el alma, y traerá paz al corazón agitado.»
Nuestra mayor necesidad actual es colocar a Cristo en el centro de cada jornada. El reavivamiento de las nuevas generaciones en nuestra amada hermandad mundial no se basa en el entusiasmo pasajero, sino en una entrega diaria y voluntaria. Al igual que el pueblo en los días de Josías, necesitamos ordenar nuestras prioridades y volver a contemplar la cruz. En ese madero encontramos el amor inagotable del Padre, una fe inquebrantable para vencer las tentaciones cotidianas y la gloriosa esperanza de la salvación eterna. Cuando comprendes el costo de tu redención, la obediencia deja de ser una obligación pesada y se convierte en un acto natural de gratitud.
Querido joven, no permitas que la prisa de este mundo apague el fuego de tu primer amor. Si sientes que tu fe se ha vuelto rutinaria o fría, hoy es el día para volver al pie de la cruz. Deja que el Salvador limpie tus cargas, confirme tus pasos en el bien y te capacite para ser un testimonio vivo de su gracia transformadora.

Oración:
Padre tierno y misericordioso, confieso que muchas veces me dejo llevar por la rutina y olvido la grandeza de tu amor. Te pido que limpies mi mente de toda distracción y me ayudes a fijar mis ojos en Jesús todos los días. Renueva mi fe, mi esperanza y mi deseo de obedecerte con un corazón agradecido. Permite que mi juventud sea un reflejo de tu salvación y que pueda servirte con alegría en mi vida diaria. En el dulce nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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