22 de mayo del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Hallando el tesoro escondido entre los afanes del día

«Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.» — 2 Crónicas 34:14

Querida hermana, ponte a pensar por un instante en la tremenda sorpresa que se llevaron los trabajadores en los días del rey Josías. El pueblo vivía sumergido en la confusión, adorando lo que no debía y descuidando las cosas del Altísimo. Pero en cuanto el joven rey decidió poner en orden la casa de Dios, entre el polvo, los escombros y las reparaciones, los obreros descubrieron algo maravilloso: el libro de la Ley. El mensaje divino había estado allí todo el tiempo, sepultado por el descuido. Cuando volvieron a leer sus páginas, un viento de reforma y avivamiento sopló con poder sobre toda la nación.
Llevando este impactante relato a las encrucijadas de tu vida diaria, querida amiga, ¿no sientes a veces que las Sagradas Escrituras quedan sepultadas en tu propia rutina? En el ritmo acelerado de la semana, dividida entre las responsabilidades de tu entorno de trabajo, los quehaceres cotidianos, la atención al esposo y el cuidado de tus pequeños, el cansancio te agobia. El enemigo es sumamente astuto: no te pide que arrojes tu Biblia a la basura, solo busca que la dejes cerrada sobre la mesa de noche, sepultada bajo los afanes, los mensajes del teléfono y las preocupaciones financieras. Sin darte cuenta, la lámpara de la meditación matinal empieza a apagarse en las habitaciones de tu hogar.
Pero hoy, el tierno Redentor te hace un llamado conmovedor a regresar a la fuente. Jesús es la Palabra viva que desea guiar cada uno de tus pasos hacia la salvación eterna. Tu labor misionera con tus vecinos y tus esfuerzos por sostener espiritualmente a tu familia no dependen de tu sabiduría humana, sino del tiempo que pasas a solas con el Salvador. En la naturaleza, las hermosas flores necesitan buscar la luz del sol cada mañana para no marchitarse; de la misma manera, tu fe necesita nutrirse de las promesas divinas para resistir los embates del mundo. Cuando decides obedecer Sus consejos y dedicas los mejores minutos del día a la oración activa y al estudio fiel, una atmósfera de amor y paz inunda tu casa.
La sierva del Señor nos amonesta con dulce ternura en sus escritos:
«La Palabra de Dios debe ser nuestro consejero diario. Debemos escudriñar las Escrituras con oración ferviente, pues en ellas encontramos las promesas que sostienen el alma en medio de las pruebas de la vida» — El hogar cristiano, p. 11.
Querida amiga, nunca es tarde para desempolvar el libro santo y reconstruir el altar familiar. No dejes que la prisa te robe el mayor tesoro que posees. Levántate hoy con valor, extiende una mano de ayuda a la persona que sufre en tu congregación y camina segura, manteniendo tus ojos fijos únicamente en Jesús. Su gracia es más que suficiente para guiar tus pasos y transformar tu hogar en un pedazo de cielo en la tierra.

Oración:
Padre de infinita bondad, te pido perdón por las veces en que permito que las ansiedades diarias sepulten mi tiempo contigo. Hoy decido abrir tu Palabra y poner mi vida, mi trabajo, mis hijos y mi matrimonio bajo tu dirección. Transforma mi carácter, lléname de una fe inquebrantable y dame la constancia necesaria para servir en mi amada iglesia con alegría. Mantengo mis ojos fijos en Jesús, mi único Salvador. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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