14 de mayo del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | Éxito: ¿Trampa o trampolín?

«Pero cuando se hizo poderoso, se volvió orgulloso, y eso fue su ruina; pues pecó contra el Señor su Dios…» (2 Crónicas 26:16, DHH)

¿Te imaginas ser el líder de todo un país a los 16 años? Uzías lo fue. Fue un adolescente brillante: innovador, experto en tecnología militar, gran administrador y estratega. La Biblia dice que mientras buscó al Señor, Dios le dio éxito en todo. Pero algo cambió cuando llegó a la cima. Su éxito, que debía ser un trampolín para glorificar a Dios, se convirtió en una trampa de orgullo. Pensó que las reglas ya no aplicaban para él y quiso hacer las cosas a su manera, ignorando los límites de Dios.
Como adolescente, tienes talentos increíbles. Quizás eres bueno en los deportes, en la música, sacas las mejores notas o tienes muchos seguidores en redes sociales. El éxito no es malo; de hecho, Dios quiere que seas «cabeza y no cola». El problema surge cuando el «yo» crece tanto que ya no hay espacio para Dios. El orgullo es como una lepra espiritual que comienza silenciosamente en el corazón y termina aislándonos de lo que realmente importa.
Jesús es el Rey Humilde. A diferencia de Uzías, que siendo rey quiso hacerse sacerdote por orgullo, Jesús, siendo el Rey del Universo, se hizo servidor de todos. Él es el único que tiene el derecho de ser exaltado, y sin embargo, se humilló hasta la muerte para sanar nuestra «lepra» del pecado. Cuando Jesús es el centro de tu vida, el éxito no se te sube a la cabeza, porque sabes que cada talento y cada logro es un regalo de Su mano. Con Jesús, mientras más alto llegas, más cerca del suelo (en humildad) mantienes tus pies.
«No es el éxito lo que nos hace grandes a los ojos de Dios, sino el motivo por el cual trabajamos y el espíritu de humildad que manifestamos. El orgullo cierra la puerta a la ayuda de Dios, mientras que la humildad la abre de par en par» (Mensajes para los jóvenes, p. 124).

Tu reflexión para hoy:
Piensa en ese talento o habilidad en la que te destacas. ¿A quién le das el crédito cuando te felicitan? Hoy, haz un ejercicio de gratitud: antes de dormir, dile a Jesús: «Gracias por darme la capacidad de [menciona tu talento]. Ayúdame a usarlo para que otros te vean a Ti y no a mí». Recuerda: la verdadera grandeza no es ser poderoso, sino ser fiel.

Oración:
Señor Jesús, gracias por los talentos y las oportunidades que me das. Confieso que a veces me gusta que me admiren y me olvido de que todo viene de Ti. Por favor, guarda mi corazón del orgullo. Que mis éxitos no me alejen de Ti, sino que me permitan servir mejor a los demás. Manténme humilde y siempre dependiente de Tu gracia. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



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