Lunes 27 de abril del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | La Fama que Honra a Dios: Sabiduría para el Día a Día

«Y el rey Salomón excedió a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría. Y todos los reyes de la tierra buscaban la presencia de Salomón para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.» — 2 Crónicas 9:22-23

El capítulo 9 nos relata el apogeo del reinado de Salomón. Lo más fascinante no es la cantidad de oro que poseía, sino que reyes de todas partes viajaban solo para escuchar. La reina de Sabá, al ver el orden de su casa, la comida de su mesa y la sabiduría de sus palabras, «se quedó sin aliento».
En nuestra rutina actual, solemos preocuparnos mucho por la «fachada»: el éxito económico, la apariencia o los logros visibles. Sin embargo, este pasaje nos enseña que lo que realmente impacta a los demás es la sabiduría que Dios pone en el corazón. En tu trabajo, en tu hogar o con tus vecinos, tu mayor testimonio no es cuánto tienes, sino cómo manejas los problemas, cómo hablas a los demás y la paz que irradias. Cuando Cristo gobierna tu mente, tu vida cotidiana se vuelve un imán que atrae a otros hacia la Fuente de toda sabiduría.
Jesús mismo hizo referencia a este relato diciendo: «La reina del Sur… vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar» (Mateo 12:42). Salomón fue solo una sombra pálida de la sabiduría de Cristo.
Hoy no necesitas viajar largas distancias para encontrar consejo. Tienes acceso directo a Aquel que es la Sabiduría encarnada. Si Salomón, siendo un hombre imperfecto, pudo maravillar al mundo por la gracia de Dios, ¡imagina lo que Jesús puede hacer a través de ti si permites que Su carácter sea reproducido en tu vida diaria!

Cita de Elena G. de White
«La sabiduría de Salomón no era de origen humano; provenía de Dios. El que posee sabiduría divina tiene un poder que lo capacita para discernir entre lo correcto y lo incorrecto, y para caminar en la senda de la rectitud.» — Profetas y Reyes, pág. 21.
«Si el hombre pone a Dios en primer lugar y lo honra en todo, recibirá de Él sabiduría y entendimiento que el mundo no puede dar ni quitar.» — Consejos para los Maestros, pág. 48.

Oración:
Padre Celestial, hoy reconozco que sin Ti mi sabiduría es necedad. Te pido que, al igual que hiciste con Salomón, pongas en mi corazón la sabiduría necesaria para enfrentar los desafíos de este día. Ayúdame a ser un reflejo de Tu orden y Tu amor en mi hogar y en mi trabajo. Que quienes me rodean hoy no me vean a mí, sino que vean la obra de Jesús en mi carácter y se sientan atraídos a Ti. Gracias por ser mi Guía y mi Consejero. Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



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