7 de abril del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | ¿Alimento necesario o régimen estimulante?

«Deliberadamente pusieron a Dios a prueba y exigieron comida a su antojo. Murmuraron contra Dios y aun dijeron: »¿Podrá Dios preparar una mesa en el desierto?” (Salmo 78: 18, 19).

Mientras escribo esta meditación, estoy viendo un video de un personaje de los medios televisivos que apela a los padres diciendo: «Si amas a tus hijos, deja de darles azúcar. Estamos creando una sociedad de futuros diabéticos y enfermos de cáncer. Como yo, que comía y bebía sin tasa. Pagué un elevado precio por mi falta de disciplina».
Satisfacer el apetito es una de las tentaciones que más éxito le han dado siempre al enemigo. De hecho, ya en la primera prueba, allá en el Edén, Adán y Eva decidieron dejarse llevar por un apetito pervertido, en vez de por una razón y una conciencia sometida a la confianza en Dios.
Siglos después, el pueblo de Israel estaba acampado en el desierto. Dios les había provisto maná, pero ellos querían carne. Por un día, Dios les concedió su deseo, a pesar de que el maná era un alimento completo, adaptado a sus necesidades, que los mantenía saludables en un desierto donde no había ningún tipo de frutas, verduras ni hortalizas. Sin embargo, ellos, influenciados por la cultura egipcia de la que acababan de salir, querían carne y rechazaron el alimento milagrosamente provisto por el Señor.
La restricción divina hubiera refinado su pervertido apetito llevándolos a un estado más sano, pero Satanás los incitó a ver en esa restricción una injusticia. Sabía que la satisfacción desenfrenada del apetito llevaría a otras complacencias, y, así, mantendría al pueblo bajo su control. Por la intemperancia, Satanás llevó a Israel a murmurar contra Dios. El modo irracional de comer y beber corrompería al pueblo escogido para que satisficieran las bajas pasiones, lo cual los llevaría a no respetar los deberes morales, haciéndolos frágiles a las tentaciones.
Dios los había sacado de Egipto para establecerlos en Canaán como un pueblo puro, santo y feliz. El largo proceso de disciplina los volvería equilibrados y saludables física, espiritual y emocionalmente; y eso sería transmitido a la posteridad. Si hubieran vencido el apetito, habrían tenido discernimiento y un juicio lúcido; no habrían tomado tantas decisiones equivocadas.
¿Cómo suples las necesidades de tu organismo, con el alimento idóneo para que tengas salud y discernimiento, o con un régimen estimulante que agrada a tu apetito? Recuerda que esto puede influir sobre tu carácter, llevándote a tomar decisiones que pueden llevarte al cielo o alejarte de él.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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