Viernes 30 de enero del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026

Portada - Devoción Matutina Damas 2026

Portada – Devoción Matutina Damas 2026

¿Con reservas o sin reservas?

«Judas se contaba entre los nuestros y participaba en este ministerio» (Hechos 1: 17).

¿Alguna vez has experimentado el dolor de una traición? En el versículo de hoy, el autor de Hechos nos recuerda una parte de un discurso de Pedro que tuvo lugar después de la crucifixión de Jesús. Cuántos recuerdos deben de haber venido a la mente del apóstol al decir esas palabras sobre Judas Iscariote. Sí, Judas, el que había ejercido gran influencia sobre los demás apóstoles, el que había convivido con ellos, participado del ministerio y sido una persona en quien todos confiaban tanto que había sido puesto como tesorero del grupo.
En la Última Cena, cuando Jesús desenmascaró la identidad del traidor, los discípulos se quedaron en shock. Jamás hubieran sospechado algo tan infame de uno de sus compañeros. Judas, astuto en cuanto a la administración del dinero, sustraía para sí parte de los ingresos del grupo mientras mantenía una apariencia impecable.
No hay registro en la Biblia de que Judas fuera elegido por Jesús, como los demás, pero, independientemente de si se ofreció o si fue elegido para el apostolado, es claro que fue aceptado por Jesús en el grupo. Al participar del día a día del Maestro como testigo de tantos milagros y enseñanzas, Judas recibió la oportunidad de que su carácter fuera transformado. Pero la historia terminó de manera trágica. ¿¡Cómo fue posible!? Fue posible porque Judas mantenía reservas en su entrega a Cristo.
Por fuera, Judas era una persona; por dentro, otra. Por fuera era piadoso y un aparente seguidor de Jesús, pero su corazón no le pertenecía enteramente al Señor. En El Deseado de todas las gentes, Elena G. de White comenta: «Judas no le había entregado su corazón. Este no fue purificado. Judas no se había sometido a Cristo» (cap. 71, p. 618).
Judas nunca se identificó totalmente con Cristo ni con sus discípulos.
Siempre mantuvo reservas. Observaba las actitudes de Jesús y se molestaba cuando decía que su reino no era de este mundo. Sus reservas lo excluyeron del cielo. Y es que mantener reservas en relación con el Señor nos hace retroceder ante los riesgos, los sacrificios y las presiones.
Pedro se precipitó negando a Jesús, pero aceptó que había sido débil y se entregó completamente al Señor. A diferencia de Judas, se entregó sin reservas al Maestro y le fue leal hasta el fin. ¿Y tú? ¿Con reservas o sin reservas?
¿Cómo está tu corazón en relación con Cristo?
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