16 de diciembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | Igualdad desde la cruz

«Supongamos que ustedes están reunidos, y llega un rico con anillos de oro y ropa lujosa, y lo atienden bien y le dicen: «Siéntate aquí, en un buen lugar», y al mismo tiempo llega un pobre vestido con ropa vieja, y a este le dicen: ‘Tú quédate allá de pie, o siéntate en el suelo»; entonces están haciendo discriminaciones y juzgando con mala intención» (Santiago 2: 3-4).

Por su labor incansable en pro de los derechos humanos y de la justicia social, Eleanor Roosevelt fue llamada «Primera Dama del Mundo» por el presidente Truman. Ciertamente, Eleanor Roosevelt dejó un legado a la humanidad cuando, en 1948, desempeñó un papel fundamental en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ella no solo dejó para la posteridad pensamientos y redacciones profundas, sino que avaló sus palabras con sus hechos.
En 1939, a Marian Anderson se le impidió cantar en el Constitution Hall de Washington por causa de su raza. Mujeres pertenecientes al grupo Hijas de la Revolución Americana no permitieron que una persona de raza negra cantara en un auditorio reservado para artistas blancos. Decidida y con valor, Eleanor Roosevelt, que también pertenecía a ese grupo, consiguió que Marian cantara en la plaza del Monumento a Lincoln. Aquel 9 de abril, alrededor de 75,000 personas se reunieron para escuchar un concierto histórico.
En pleno siglo XXI, Estados Unidos sufrió un nuevo y difícil episodio de discriminación. El 25 de mayo de 2020, George Floyd, un hombre de raza negra, murió en el suelo, asfixiado por la rodilla de un policía sobre su cuello.
Las últimas palabras de George. «No puedo respirar», se hicieron eco en todo el mundo. Miles de manifestantes salieron a las calles a protestar por la vil acción policial, a pesar de las restricciones por la pandemia.
Hemos sido llamadas a proclamar igualdad y a dar el mismo trato a cada persona con quien tenemos oportunidad de coincidir. No es aceptable para Dios que sus hijas hagamos acepción de personas por el color de la piel o el prestigio social, y mucho menos que cultivemos amistades por conveniencia.
En la cruz, Jesús murió por una raza: la humanidad.
Tengamos el valor que tuvo Eleanor para luchar aun en contra de sus amistades de la alta sociedad. Alcemos la voz por los menos afortunados.
Practiquemos la justicia de Jesús y no actuemos impulsadas por la conveniencia de obtener beneficios o por conservar un puesto. La única amistad que debemos procurar conservar es la de Jesús.

Posdata: Feliz intentando no discriminar.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



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