21 de noviembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | Preguntas maliciosas

«Uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó …» (Mateo 22. 35).

¿Cuál es tu reacción cuando se te cuestiona con fines malintencionados? En ocasiones, las personas que no son de nuestra fe ponen a prueba nuestros principios con preguntas que son como armas de doble filo. ¿Cómo respondes?
Durante una campaña de salud, tuve la oportunidad de asistir a uno de los médicos en la consulta. Al término de las actividades, trajeron comida de la que yo no como porque la Biblia considera impura. Cuando pedí únicamente agua, los que estaban cerca de mí comenzaron a cuestionarme: «¿Tu religión no te permite comer algo tan rico?». «¿Por qué no te tomas este refresco?». El tono burlesco de las preguntas sugería que no esperaban una respuesta teológica; por tanto, sonreí y me limité a tomar agua del vaso que me habían dado.
Es posible que, en tu centro de trabajo, en tu comunidad o entre tus familiares inconversos, también tú seas cuestionada por tu fe. Por eso hoy veremos algunas ocasiones en las que Jesús fue sometido a preguntas maliciosas, las cuales nos ayudarán a ver que no estamos solas.
Preguntas políticas. En una ocasión, fueron algunos a decirle a Jesús: «Maestro, sabemos que tú dices la verdad, y que enseñas de veras el camino de Dios, sin dejarte llevar por lo que diga la gente, porque no hablas para darles gusto. Danos, pues, tu opinión: ¿Está bien que paguemos impuestos al emperador romano, o no?» (Mateo 22: 16-17).
Preguntas teológicas. Una vez, «los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos, y uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?»» (Mateo 22: 34-36). «Algunos fariseos se acercaron a Jesús y, para tenderle una trampa, le preguntaron: «¿Le está permitido a uno divorciarse de su esposa por un motivo cualquiera?»!» (Mateo 19: 3, 7). «Había un hombre que tenía una mano tullida; y como buscaban algún pretexto para acusar a Jesús, le preguntaron: «¿Está permitido sanar a un enfermo en sábado?»» (Mateo 12: 10).
Para ponerlo a prueba y para poder acusarlo de algo, esos eran los motivos maliciosos por los que algunos le hacían preguntas a Jesús. Sus respuestas siempre los dejaban boquiabiertos. Lee los pasajes bíblicos completos para conocer bien lo que respondió Jesús. Si seguimos su ejemplo, podremos responder siempre con sabiduría, sin entrar en discusiones ni enemistades. Porque discutir y enemistarse no es la manera de defender nuestra fe.

Posdata: Feliz al saber qué responder.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



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