30 de octubre 2025 | Devoción Matutina para Adolescentes 2025 | La humildad

«Entonces sus criados se acercaron para aconsejarle: «Señor, si el profeta le hubiera mandado hacer algo complicado, ¿usted no le habría hecho caso? ¡Con más razón si lo único que le dice a usted es que se zambulla, y así quedará limpio!»» (2 Reyes 5: 13).

En la Biblia encontramos la historia de Naamán, un valiente general del ejército sirio que sufría de lepra. A pesar de su posición y prestigio, Naamán no lograba encontrar cura para su enfermedad. La noticia de un profeta en Israel que podía sanar enfermedades llegó a sus oídos, y decidió buscar ayuda.
Naamán llegó a Israel con una gran expectativa, pero su orgullo y arrogancia se interpusieron en el camino hacia la sanidad. Esperaba que el profeta Elíseo lo recibiera y que este realizara un gran acto para sanarlo. Sin embargo, en lugar de eso, Elíseo simplemente le envió un mensaje a través de su sirviente diciéndole que se lavara siete veces en el río Jordán.
Inicialmente, Naamán se sintió ofendido y desilusionado por la simpleza de la instrucción. Pero sus siervos le recordaron que si el profeta le hubiera pedido algo más grande, seguramente lo habría hecho. Naamán, finalmente, decidió humillarse y obedecer la palabra de Dios a través del profeta. Se sumergió siete veces en el río, y Naamán fue completamente sanado de su lepra.
La historia de Naamán nos enseña la importancia de la humildad y la obediencia a la Palabra de Dios. A veces podemos vernos tentados a buscar soluciones complicadas y grandiosas para nuestros problemas espirituales o emocionales. Pero Dios nos llama a ser humildes y obedientes y a confiar en sus instrucciones incluso cuando no las entendemos del todo.
Cuando Naamán se humilló y obedeció la palabra de Dios, experimentó la salvación de su enfermedad. Del mismo modo, cuando nos humillamos y obedecemos la Palabra de Dios, experimentamos su sanidad y salvación.
Dios nos llama a confiar en él y a seguir sus instrucciones, incluso cuando parezcan simples o ilógicas.
Que nuestra vida refleje la fe y la humildad de Naamán. Confía en Dios y sigue sus instrucciones, incluso cuando no entiendas bien el por qué.

Oración: Querido Dios, permíteme experimentar tu sanidad y salvación. Ayúdame a confiar en ti y s seguir tus instrucciones. Amén.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2025



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