Jueves 25 de agosto 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
Lecturas Devocionales para Mujeres 2022

El costo de la desobediencia

«Lejos esté de nosotros rebelarnos contra el Señor o apartarnos de él» (Jos. 22:29, NTV).

La obediencia cuesta, pero la desobediencia cuesta todavía más. La escritora y evangelista estadounidense Lysa Terkeurst, en su artículo «Learning to Live With a “Yes” Heart» [Aprendiendo a vivir con un corazón que dice «sí»] cuenta que un día, cuando regresaba a casa después de dar una conferencia, Dios le pidió que hiciera un costoso sacrificio. Ella estaba exhausta y deseaba poder dormir una siesta en el avión; sin embargo, justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos y relajarse contra la ventanilla, un pasajero se sentó a su lado y comenzó a hablarle.
Lysa quería dormir, pero pronto la conversación comenzó a girar en torno a Dios. El hombre le hacía preguntas, y Lysa las respondía mostrándole historias y pasajes de la Biblia. De pronto, sintió que Dios le pedía que le regalara su Biblia a aquel hombre. «No era una Biblia cualquiera… Estaba subrayada y llena de lágrimas… Empecé a discutir con Dios en mi cabeza, pero su mensaje era claro. Debía regalarle mi Biblia a aquel hombre», cuenta ella. Obedeciendo, Lysa se la entregó y el hombre prometió leerla. Cerca de un mes después, el hombre la llamó para contarle que había tomado una semana de vacaciones para leer la Biblia. Había comenzado a asistir a una iglesia y Dios estaba transformando su vida. Imagina por un momento lo que hubiera sucedido si Lysa hubiera ignorado el impulso del Espíritu Santo… ¡Se hubiera perdido el privilegio de ser parte de un hermoso milagro: la conversión de un ser humano! La obediencia es costosa, pero la desobediencia es costosísima.
La desobediencia nos roba milagros, promesas y oportunidades para ver la gloria de Dios manifestarse. Nos cuesta mucho más que cualquier cosa que tengamos que sacrificar para obedecer. Por eso, debemos entrenar nuestros corazones para oír y obedecer el susurro más delicado del Espíritu Santo, a fin de que la idea de desobedecer a Dios nos llene de un santo temor y así confiemos, aunque no veamos los resultados inmediatamente, que Dios recompensará abundantemente nuestra fidelidad.

Señor, me pregunto cuántas veces ignoré tus pedidos, cuántas veces te dije «no» simplemente porque estaba cansada, asustada o por causa de mi egoísmo. ¡Perdóname! Quiero obedecerte en todo. Quiero dar la bienvenida a tus «interrupciones», aunque alteren mis planes o mi rutina. Aguza mis oídos y dispón mi corazón para obedecerte, Señor. ¡La obediencia tiene una recompensa grande!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
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