Lunes 13 de junio 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
Lecturas Devocionales para Mujeres 2022

La armadura de otro

«David se los puso, se ciñó la espada y probó dar unos pasos porque nunca antes se había vestido con algo semejante. “No puedo andar con todo esto”, le dijo a Saúl. “No estoy acostumbrado a usarlo”» (1 Sam. 17; 39, NTV).

No puedes pelear con la armadura de otro. Cuando David se ofreció a pelear contra Goliat, Saúl le dio su armadura real. Este era un honor que ninguno de sus soldados se hubiera negado a aceptar. ¡Era la mejor tecnología de defensa de la época! Un casco de bronce, una cota de malla y una espada. Es importantísimo que comprendamos que Saúl estaba intentando ayudar a David al ofrecerle su mejor herramienta. Sin embargo, David no podía moverse con tanto peso. En su humildad, dijo: «No puedo usarlo, porque no estoy acostumbrado». Entonces, se quitó la armadura de Saúl y con sus propias herramientas, aparentemente insignificantes, venció al gigante. Lo interesante de esta historia es que lo que protegía al rey era un obstáculo para David. ¡Las armaduras no vienen en talle único!
A veces, con las mejores intenciones, amigos y parientes nos dan consejos y nos ofrecen sus herramientas. «Comencé a bajar de peso tomando té de esta planta medicinal…», «Si quieres conseguir novio deberías aprender a cocinar…». Al probarnos la armadura, nos hundimos bajo su peso. Sin embargo, en vez de reconocer, como David, que no es de nuestro talle —o que sencillamente no es el mejor momento para usarla—, nos llenamos de sentimientos de inferioridad. Pensamos: Si le sirve al rey, ¿por qué no me va a servir a mí? Debe de haber algo malo conmigo. Todo el mundo usa esta armadura, ¿por qué yo no? Amiga, deja de autoflagelarte. Las armaduras no vienen en talle único, y hay más de una manera de ganar la batalla.
«¿Estás usando las habilidades y talentos que Dios te dio, las cosas que te salen de forma natural?», pregunta Rachel Dodge en su artículo «Walking around in someone else’s armor». «Si te encuentras caminando con la armadura de otro, […] pídele a Dios que te muestre cuál es la honda y la piedra que él te ha dado para usar en la vida, en el ministerio y en la batalla».
No debes convertirte en Saúl para pelear, solo debes ser una pastorcita dispuesta a usar tus cinco piedras.

Señor, te agradezco porque tú no me creaste igual a las demás.
Tú me diste herramientas únicas para pelear la batalla y prometes estar siempre a mi lado.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
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