9 de mayo | Devocional: Conflicto y Valor | Una cosecha segura

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Proverbios 1:10.

Sansón tuvo, en el momento de peligro, la misma fuente de fuerza que tuvo José. Pudo elegir entre el bien y el mal de acuerdo con su deseo. Pero en vez de asirse de la fuerza de Dios, permitió que lo dominaran las pasiones salvajes de su naturaleza. Las facultades de razonamiento estaban pervertidas, la moral corrompida. Dios había llamado a Sansón a una posición de gran responsabilidad, honor y utilidad; pero debía aprender a gobernar aprendiendo primero a obedecer las leyes de Dios. José tenía libre albedrío. El bien y el mal estaban delante de él. Podía elegir el camino de la pureza, la santidad y el honor, o el camino de la inmoralidad y la degradación. Eligió el camino correcto, y Dios lo aprobó. Sansón, bajo tentaciones similares que él mismo había buscado, dio rienda suelta a la pasión. Descubrió que el camino que había elegido terminaba en vergüenza, desastre y muerte. ¡Qué contraste con la historia de José!—The S.D.A. Bible Commentary 2:1007.

El Señor en su Palabra ha dado instrucciones precisas a su pueblo de no unirse con los que no tienen su amor y temor delante de ellos. Tales compañeros rara vez estarán satisfechos con el amor y el respeto que con justicia les correspondan. Constantemente buscarán obtener de la esposa o el esposo temerosos de Dios algún favor que involucre un desprecio de los requerimientos divinos. Para un hombre piadoso y para la iglesia a la cual pertenezca, una esposa mundana o un amigo mundano es un espía en el terreno, que buscará toda oportunidad de traicionar al siervo de Cristo, y exponerlo al ataque del enemigo.—Ibid. 1006.

La historia de Sansón encierra una lección para aquellos cuyos caracteres aún no están formados, que todavía no han entrado en la etapa activa de la vida. Los jóvenes que ingresen en nuestros colegios y escuelas encontrarán allí todo tipo de mentalidades. Si desean diversión y tonterías, si buscan rehuir a los buenos y unirse con los malos, tienen la oportunidad de hacerlo. El pecado y la justicia están frente a ellos y deben elegir por sí mismos. Pero recuerden que “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.—Ibid. 1007.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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