9 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Dios sana

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

Cuento con la bendición de tener amigas; una de ellas es Delcia Reid, un gran ser humano al que admiro. Delcia es psicóloga y ayuda a muchas personas a acercarse a Jesús, el Médico del cuerpo y de las emociones. Un día, Delcia estaba en su práctica clínica en la Oficina de la Mujer (OFIM), que promueve la protección y el cuidado de las mujeres de Costa Rica. A su consultorio entró una señora que no podía dejar de llorar. Delcia, para sus adentros, clamó a Dios: “Señor, dame tu sabiduría para ayudarla”. Momentos después, la mujer recuperó el habla y comenzó a contarle su historia.

Se había casado cinco veces y tenía cinco hijos, uno de cada esposo. Pero en ningún matrimonio le había ido bien. Sufrió violencia y malos tratos, incluso a manos de uno de sus esposos que era ministro de iglesia. Cuando estaba embarazada, ese hombre llegó a amarrarla, darle patadas y romperle un hombro. “Cada esposo me ha dejado marcas terribles y recuerdos amargos”, decía ella. Sin embargo, cuando habló de su último esposo, la historia cambió un poco. Era un hombre especial, cariñoso… ‘¿Qué te pasó con ese quinto esposo?”, quiso saber Delcia. Un silencio… Un suspiro… Una respuesta…: “Se fue con otro hombre”. Pero allí no terminaban sus desgracias: de sus cinco hijos, uno, que era pianista, había fallecido, atropellado por un borracho. No es de extrañar que deseara morir; para ella, la vida no tenía sentido. Era, además, sobreviviente de cáncer y había intentado quitarse la vida en tres ocasiones.

Delcia oró por segunda vez: “Señor, dame sabiduría del Cielo”. Y procedió a hacerle una pregunta: “¿Cree usted en Dios?” Sí, era creyente. Así que Delcia le propuso dividir sus visitas de la siguiente manera: media hora para la terapia psicológica y media hora para leer la Biblia. Cuando le explicó lo que la Biblia dice sobre el estado de los muertos y la resurrección, la mujer empezó a sentir alivio y por fin encontró paz y perdón.

Delcia continúa siendo un instrumento para que muchas personas desilusionadas de la vida puedan descubrir el poder de Dios y ver transformado todo su concepto del mundo. Creo que nosotras también podemos contribuir a llevar un rayito de esperanza a quien tiene el corazón enfermo, haciéndoles saber que Dios sana y salva. Primero, tenemos que creerlo; luego, contarlo. ¿Te animas?

“Sáname tú, Señor, y seré sanado; sálvame tú, y seré salvado, pues solo a ti te alabo” (Jer. 17:14).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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