9 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Esfuerzo humano

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

“A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Corintios 9:22).

Era casi mediodía del 3 de junio de 2018 cuando el volcán de Fuego en Guatemala hizo erupción. Una gran columna de humo compuesta por cenizas, fragmentos de roca y gases calientes se elevó hasta un kilómetro de altitud, desplomándose posteriormente por las laderas cercanas. A su paso, una devastación sin precedentes transformaba el paisaje en un escenario candente, grisáceo y mortal. Mientras tanto, Rubén Darío volvía de su trabajo ese domingo fatídico cuando a través del teléfono logró contactar a su esposa que le dio este mensaje desgarrador:

—Vete y salva tu vida, que nosotros ya estamos muriendo.

Pero este joven no desistió:

—Te saco porque te saco…. solo tenme paciencia —le respondió.

Pero el lugar estaba custodiado y los rescatistas le indicaron que ya no valía la pena continuar, pues todos habían muerto. Tampoco ellos lograron convencerlo y, con la ayuda de policías y soldados, logró salvar a más de treinta y siete personas, incluida su esposa e hijos. Pero su tenacidad no hubiese servido de mucho si no hubiesen sido socorridos simultáneamente por la intervención divina. Del otro lado de la historia, las treinta y siete personas se habían refugiado en casa de un pastor cristiano. Completamente a oscuras, en medio de gases tóxicos y con un río de lava a sus pies, a punto de rendirse oraron pidiendo auxilio mientras soportaban el calor infernal. Sorpresivamente, sopló un viento suave y pudieron vislumbrar el cielo claro. Entonces cobraron fuerzas para derribar una pared y salir de allí. Una débil lluvia aumentó su esperanza cuando distinguieron un sendero despejado que los condujo hasta el lugar adonde fueron socorridos.

¿Te has dado cuenta que cada uno de los protagonistas de esta historia ha realizado sus mejores esfuerzos para alcanzar la salvación? Es cierto que ningún esfuerzo humano hubiese sido suficiente para salvar esas vidas, pero la unión del esfuerzo humano con el poder divino produjo esa increíble liberación. Con seguridad Rubén Darío hizo sus mejores esfuerzos. Igualmente quienes oraron lucharon con todas sus fuerzas para hacer posible su rescate. Cada uno de los involucrados luchó y se esforzó como si el éxito dependiese enteramente de ellos, con la esperanza que Dios bendeciría sus esfuerzos.

Del mismo modo, la salvación del ser humano solo es posible por la intervención divina. No obstante, la obra de salvar almas requiere del trabajo asiduo de colaboradores humanos. “El secreto del éxito estriba en la unión del poder divino con el esfuerzo humano. Los que logran los mayores resultados son los que confían más implícitamente en el Brazo todopoderoso” (Patriarcas y profetas, pp. 543, 544).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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