9 de diciembre 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Cuatro marcas de la oración

“Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14).

El libro de Hechos es el certificado de nacimiento de la iglesia cristiana. Encontramos la intensa marcha de la misión, la poderosa acción del Espíritu Santo y la fuerza transformadora de la oración. La oración fue el punto de partida de todo el movimiento. El Espíritu Santo actuó y la misión ganó fortaleza. Estaba bien claro para la iglesia apostólica que “la mayor preocupación del diablo es apartar a los cristianos de la oración. No les teme a los estudios, ni al trabajo ni la religión de aquellos que no oran. Se ríe de nuestro trabajo penoso, se burla de nuestra sabiduría. Pero tiembla cuando nosotros oramos” (Samuel Chadwick).

Para rescatar ese mismo poder hoy, necesitamos conocer las cuatro marcas de la oración del libro de Hechos.

  1. La oración no cambia a Dios, sino a nosotros (1:14, 24). Dios era el mayor interesado en el crecimiento de su iglesia, pero primero necesitaba a las personas correctas para que lo representaran. Por eso dedicó diez días para prepararlos. No oraron para recibir el poder del Espíritu Santo, sino para estar en condiciones de recibirlo.

  2. La oración tiene poder (4:31). Fue por medio de esta que los discípulos y la iglesia cristiana vieron sus mayores milagros. Las puertas de las cárceles se abrieron, los enfermos fueron sanados, los muertos fueron resucitados y el evangelio fue anunciado con intrepidez.

  3. La oración es un acto de fe (12:5). No podemos correr el riesgo de orar intensamente sin creer profundamente. Dios siempre responde de tres maneras: 1) “Sí”, y te da lo que tú quieres: 2) “No”, y te da lo que necesitas: 3) “Espera un poco”, y te da lo que es mejor. Sobre eso, Elena de White afirmó: “Cuando nos parezca que nuestras oraciones no son contestadas, debemos aferramos a la promesa: porque el tiempo de recibir contestación seguramente vendrá, y recibiremos la bendición que más necesitamos” (El camino a Cristo, p. 82).

  4. No hay hora ni lugar inadecuados para la oración (16:25). La iglesia apostólica estaba siempre dispuesta a buscar a Dios. Esa debe ser nuestra postura también. En todo tiempo y lugar debemos renovar nuestra confianza en Dios y buscarlo con fe. No siempre estaremos de rodillas para elevar una oración formal, pero los “pensamientos y los deseos pueden dirigirse hacia arriba” (La oración, p. 77).

Al enfrentar los desafíos de la vida, por medio de la oración, sintoniza tus pensamientos con los de Dios, prueba los milagros de la fe y vive cada día en la presencia del Padre.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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