9 de agosto | Dios nos cuida | Elena G. de White | Para atraernos a Dios

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3.

El Señor de la vida y la gloria vistió su divinidad de humanidad para mostrar al hombre que Dios, mediante el don de Cristo, quiere unirnos con él. Sin estar en comunión con Dios, a nadie le es posible ser feliz. El hombre caído ha de aprender que nuestro Padre celestial no puede estar satisfecho hasta que su amor circunde al pecador arrepentido, transformado por los méritos del inmaculado Cordero de Dios.

A este fin tiende la obra de todos los seres celestiales. Tienen que trabajar, bajo las órdenes de su General, para la restauración de aquellos que por la transgresión se han separado de su Padre celestial. Se ha ideado un plan por el cual se revelarán al mundo la maravillosa gracia y el amor infinito de Cristo. El amor de Dios se revela en el precio infinito pagado por el Hijo de Dios para el rescate del hombre. Este glorioso plan de redención es amplio en sus provisiones para salvar al mundo entero. El hombre pecador y caído puede ser hecho completo en Jesús mediante el perdón del pecado y la justicia imputada de Cristo.

En todos los actos llenos de gracia que Jesús realizó, trató de imprimir en los hombres los atributos paternales y benévolos de Dios… Jesús quiere que comprendamos el amor del Padre, y trata de acercarnos a él presentándonos su gracia paterna. Quiere que todo el campo de nuestra visión esté lleno de la perfección del carácter de Dios… Solamente al vivir entre los hombres podía revelar la misericordia, la compasión y el amor de su Padre celestial; porque sólo mediante actos de bondad podía manifestar la gracia de Dios.

Cristo vino para manifestar el amor de Dios al mundo, para atraer el corazón de los hombres hacia él… El primer paso hacia la salvación es responder a la atracción del amor de Cristo… Cristo atrae a los hombres mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando su corazón a la gracia divina, los  guiará paso tras paso a un conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna.

*Año bíblico: Isaías 63-66.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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