9 de agosto 2022 | Devoción Matutina para Menores 2022 | Se necesita un muchacho

«Lo que se quiere del hombre es lealtad». Proverbios 19: 22

Otra vez los vecinos sonrieron al ver el conocido cartel en la ventana del Sr. Pérez: «Se necesita un muchacho». Parecía que no era fácil el trabajo de recadero del comerciante. Así lo comprobó Juan. Luego de hacer varias sencillas tareas el Sr. Pérez lo envió al altillo. Le dijo: «Debes ordenar la caja grande que está en medio de la habitación».
Pero cuando Juan vio el altillo ¡salió de ahí espantando! Telarañas, frío que se colaba por los vidrios rotos y hasta ratas. Bajó diciéndole al Sr. Pérez que no había sido contratado para eso. Así que, cuando fue enviado al centro a realizar un documento, fue orgulloso, pensando que «sabía manejar al viejo». Al finalizar el día se sorprendió bastante cuando el Sr. Pérez le pagó por su trabajo y lo despidió.
Al reaparecer el cartel por un muchacho, probó suerte Raúl. Todo marchó bien hasta que llegó el turno de ordenar la caja. Protestando bastante y golpeándose las rodillas, Raúl bajó al poco rato con algunos clavos derechos y un par de llaves. Según dijo, eso era todo lo que había encontrado que fuera digno de clasificarse. Al finalizar el día, nuevamente, el confundido recadero fue despedido, sin entender qué había hecho mal.
Luego fue el turno de Rogelio. Subió al altillo y pasó la mañana entera trabajando y, al finalizar la tarde, bajó sucio, pero contento: «Hice lo mejor que pude, Sr. Pérez. En el fondo de la caja encontré esta moneda de oro». El Sr. Pérez le sonrió y le preguntó: «¿No te parece un lugar extraño para esta valiosa moneda?».
Cuando Rogelio se fue a descansar, el anciano subió. Lo que vio lo dejó satisfecho. La caja estaba dividida con maderitas, y su inútil contenido, perfectamente clasificado: clavos oxidados, trozos de hierro torcido, tornillos en buen estado…
«Si no me equivoco, encontré al muchacho que buscaba, y él encontró una fortuna», pensó el Sr. Pérez. Y así fue. Nunca más se vio el cartel en la ventana. Rogelio Molinos se transformó, años después, en socio de la firma Pérez Molinos. ¿Su secreto? Ser excelente en todo lo que hacía. Y lo había descubierto en la Biblia: «El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho» (Lucas 16:10, RV95).

Cinthya

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2022



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