9 de abril | Devocional: Conflicto y Valor | Una de las peores características satánicas

Números 12.

Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia? Proverbios 27:4.

Moisés soportó sus acusaciones [de María y Aarón] en silencio paciente y sin queja. Fue la experiencia que adquiriera durante los muchos años de trabajo y espera en Madián, el espíritu de humildad y longanimidad que cultivara allí, lo que preparó a Moisés para arrostrar con paciencia la incredulidad y la murmuración del pueblo, y el orgullo y la envidia de los que hubieran debido ser sus asistentes firmes y resueltos. “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra”, y por este motivo Dios le otorgó más de su sabiduría y dirección que a todos los demás. Dice la Escritura: “Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera”. Salmos 25:9. Los mansos son dirigidos por el Señor, porque son dóciles y dispuestos a recibir instrucción…

“Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y púsose a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María”… Entonces el furor de Jehová se encendió en ellos; y fuese. La nube desapareció del tabernáculo como señal del desagrado de Dios, y María fue castigada. Quedó “leprosa como la nieve”… Entonces, humillado hasta el polvo el orgullo de ambos, Aarón confesó el pecado que habían cometido e imploró al Señor que no dejara perecer a su hermana por aquel azote repugnante y fatal. En respuesta a las oraciones de Moisés, se limpió la lepra de María. Sin embargo, ella fue excluida del campo durante siete días…

Esta manifestación del desagrado del Señor tenía por objeto advertir a todo Israel que pusiera coto al creciente espíritu de descontento y de insubordinación. Si el descontento y la envidia de María no hubiesen recibido una señalada reprensión, habrían resultado en grandes males. La envidia es una de las peores características satánicas que puedan existir en el corazón humano, y es una de las más funestas en sus consecuencias. Dice el sabio: “Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas, ¿quién parará delante de la envidia?”. Proverbios 27:4. Fue la envidia la que causó la primera discordia en el cielo, y el albergarla ha obrado males indecibles entre los hombres. “Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. Santiago 3:16; Historia de los Patriarcas y Profetas, 403-405.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*