8 de septiembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | Piensen continuamente en Dios

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Efesios 3:14-16.

Aquí se nos habla de una fortaleza espiritual que todos podemos obtener; ¿pero cómo la obtendremos? Tal vez nos encontremos en tinieblas, sintiéndonos débiles y desanimados y pensando que Dios no nos ama. Si así fuera, no deberíamos abandonarnos al sentimiento; el sentimiento no tiene absolutamente nada que ver con este asunto. Lo que debemos hacer es tomar la Palabra de Dios al pie de la letra, las palabras de Cristo tal como él las habló.
Escuchen estas palabras de nuestro Salvador: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no calló, porque estaba fundada sobre la roca”. Mateo 7:24-25. Es privilegio de cada uno de nosotros edificar sobre la Roca Eterna; entonces no deshonraremos a Dios ni nos separaremos de Cristo a causa de nuestras palabras y acciones…
Cuando se han confiado a la misericordia de Dios y han aceptado fielmente sus palabras, y el enemigo se acerca para mostrarles sus faltas y fracasos y decirles que hoy no son mejores que antes de buscar al Señor, ustedes pueden señalar a Jesús, repetir sus promesas y decir lo que él ha hecho en su favor.
El apóstol continúa: “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis dignos de toda la plenitud de Dios”. Efesios 4:17-19. Aunque esta plenitud divina ha sido colocada a nuestro alcance, con cuánta facilidad nos satisfacemos. Nos hemos acostumbrado a pensar que es suficiente poseer un conocimiento de la verdad sin su poder santificador. Un solo trago en la fuente de la vida apaga nuestra sed. No regresamos a beber vez tras vez. Pero esto no está de acuerdo con el pensamiento de Dios. Nuestras almas deberían experimentar constantemente sed por el agua de la vida. Nuestros corazones deberían andar siempre en busca de Cristo, anhelosos de tener comunión con él. Es el hambre y la sed de justicia lo que nos hará recibir una medida llena de su gracia.
Enoc “caminó con Dios”; ¿pero cómo obtuvo esta dulce comunión? Fue manteniendo continuamente pensamientos de Dios delante de sí. Al salir y al entrar, sus meditaciones se concentraban en la bondad, la perfección y la hermosura del carácter divino. Y al ocuparse de esto, fue transformado a la gloriosa imagen de su Señor; porque es mediante la contemplación como somos cambiados.—The Signs of the Times, 18 de agosto de 1887.

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS
Elena G. de White

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