8 de noviembre | Devocional: Exaltad a Jesús | El libro de la vida

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3:5.

Si queremos ser vencedores, debemos examinar nuestros corazones para asegurarnos de que no acariciamos nada que sea ofensivo para Dios. Si lo hacemos, nunca seremos vestidos con las vestiduras blancas que se nos prometen aquí. Si alguna vez hemos de comparecer delante de Dios vestidos de lino blanco—símbolo de la justicia de los santos—, hoy necesitamos ocuparnos en la obra de vencer.

Acerca de los vencedores Cristo dice: “No borraré su nombre del libro de la vida”. En el libro de la vida están escritos los nombres de todas las personas que alguna vez se entregaron a Dios, y actualmente se están revisando sus caracteres delante de él. Los ángeles de Dios pesan su valía moral. Observan el desarrollo del carácter de los que viven actualmente, para ver si sus nombres pueden ser mantenidos en el libro de la vida. A todos se nos ha concedido un período de prueba durante el cual podamos lavar los ropajes de nuestro carácter y emblanquecerlos en la sangre del Cordero. ¿Quién lo está haciendo? ¿Quién está empeñado en separar de sí el pecado y el egoísmo? “Habéis muerto—les dice el apóstol Pablo a los verdaderos seguidores de Cristo—, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Colosenses 3:3. Si estamos vivos en Dios, estaremos muertos al egoísmo. Que Dios nos ayude a morir al yo. ¿Qué nombres no serán borrados del libro de la vida? Únicamente los nombres de las personas que hayan amado a Dios con todas las facultades de su ser, y a sus prójimos como a sí mismos.

Muchos de nosotros tenemos una gran obra que hacer. Nuestras mentes y caracteres deben llegar a ser semejantes a la mente y el carácter de Cristo. El egoísmo se encuentra impreso en nuestro mismísimo ser. Lo hemos recibido como herencia, y muchos lo han tratado como si fuera un tesoro precioso. Mientras no se obtenga la victoria sobre el yo y el egoísmo, no se podrá realizar ninguna obra especial para Dios. Para muchos tiene gran importancia todo lo que tenga que ver con ellos mismos. El yo es como el centro alrededor del cual parece girar todo lo demás. Si Cristo estuviera actualmente en la tierra, les diría a los tales: “Boga mar adentro”. Lucas 5:4. No se preocupe tanto por usted mismo. Hay miles de otras personas cuyas vidas son tan preciosas como la suya. ¿Entonces por qué se envuelve en su propio manto, y se apega a la playa? ¡Despierte a la utilidad y el cumplimiento del deber! Si boga mar adentro y deja caer sus redes, el Maestro juntará los peces y usted será testigo de las poderosas obras de Dios.

Cuando nuestros corazones resplandecen de amor por Jesús y por las almas por las cuales él murió, nuestras labores serán coronadas de éxito… Que cada uno de nosotros se pregunte: ¿No puedo ser yo el medio por el cual se salve algún alma en el reino de Dios? Necesitamos la profunda influencia del Espíritu de Dios en nuestros corazones, no sólo para recibir nosotros las vestiduras blancas, sino para que influyamos de tal manera sobre los demás, que sus nombres sean escritos en el libro de la vida, y nunca más sean borrados.—Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 138-140.

DEVOCIONAL: EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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