8 de noviembre 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | No basta con ser adventista…

“Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:5).

DISTINTOS EVANGELISTAS fueron marcando mi vida e inculcándome amor por la salvación de las almas. Destaco entre tantos a los pastores Arturo Schmidt y Daniel Belvedere que me inyectaron esa pasión, al pastor Rando que me llevó al bautismo y al pastor Alejandro Bullón. Estos y tantos otros hombres de Dios, sumado al poderoso testimonio de Pablo, dejaron huellas profundas por las que agradezco a Dios. Sin embargo, hoy quiero dialogar con el pastor Luis Gonçalves, líder del evangelismo en Sud-américa.
Conversé más de una vez con este amigo, fiel siervo del Señor, que vive por y para el evangelismo. Así me contó su “camino a Damasco” (Hech. 9:1-19):
“Yo era líder catequista de una parroquia católica. Un día, leyendo la Biblia, me fijé en Éxodo 20, en especial en el cuarto mandamiento que pide honrar el sábado. Recibí estudios bíblicos de Carlos Maia, su esposa Yolanda y la hermana Elena de la ciudad de Sorocaba. En poco tiempo, en una campaña de evangelización acepté a Jesús y tuve la alegría de ser bautizado por el pastor Alcides Campolongo. Poco tiempo después me llamó para ser parte de su equipo como obrero bíblico. Hoy soy pastor y evangelista desde hace más de veinticinco años. Pasé por muchos desafíos, aflicciones, ataques del enemigo, pero el amor de Dios me sostuvo en todo momento.”
Le pregunté a Luis qué es el evangelismo para él, y respondió:
“Todo evangelista vive en la frontera: con una mano tomando a Dios y con la otra a la oveja, con el único propósito de salvarla. Consciente del tiempo en que vivimos encaro cada predicación como si fuese la última. Hacer obra de evangelista es predicar con convicción la verdad a tiempo y fuera de tiempo, apasionado por Jesús y las almas.
“Necesito evangelizar y bautizar. Es mi urgencia y prioridad vivir para salvar. Dios detiene, por un poco de tiempo, los vientos del Apocalipsis y nos insta a ir y aportar esperanza, y hacer discípulos hasta lo último de la tierra”.

Tenemos, con sobriedad y equilibrio, que ser los
“que escuchan las órdenes de su Capitán; velar, esperar,
orar y trabajar, mientras se acerca el tiempo para
la venida del Señor” (El evangelismo, p. 164).
Un evangelista no es alguien hablando de Dios, sino Dios
hablando a través de un ser humano.
Por eso, es como dice el pastor Goncalves:
“No basta con ser adventista,
hay que ser evangelista”.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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