8 de mayo | Devocional: La fe por la cual vivo | Un perdón personal

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia: Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Salmos 51:1.

“Jesús se complace en que vayamos a él como somos, pecaminosos, impotentes, necesitados. Podemos ir con toda nuestra debilidad, insensatez y maldad y caer arrepentidos a sus pies. Es su gloria estrecharnos en los brazos de su amor, vendar nuestras heridas y limpiarnos de toda impureza.

“Miles se equivocan en esto: no creen que Jesús les perdona personal e individualmente, No creen al pie de la letra lo que Dios dice. Es el privilegio de todos los que llenan las condiciones, saber por sí mismos que el perdón de todo pecado es gratuito. Alejad la sospecha de que las promesas de Dios no son para vosotros. Son para todo pecador arrepentido. Cristo ha provisto fuerza y gracia para que los ángeles ministradores las lleven a toda alma creyente. Ninguno hay tan malvado que no encuentre fuerza, pureza y justicia en Jesús, que murió por los pecadores. Él está esperándolos para cambiarles los vestidos sucios y corrompidos del pecado por las vestiduras blancas de la justicia; les da vida y no perecerán….

“¿Podéis creer que cuando el pobre pecador desea volver, desea abandonar sus pecados, el Señor le impide severamente que venga arrepentido a sus pies? ¡Fuera con tales pensamientos! … Id con todo vuestro corazón a Jesús y demandad sus bendiciones.”—El Camino a Cristo, 38-40.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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