8 de marzo | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | La caridad es el último peldaño

Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección. Colosenses 3:14.

El siguiente paso en la escalera es la caridad. Poned “en el amor fraternal caridad”, que es amor. El amor a Dios, y el amor a nuestros semejantes, constituye el todo del hombre. Sin el amor fraternal no podemos manifestar la gracia del amor de Dios a nuestros semejantes.
Este último peldaño de la escalera le da a la voluntad un nuevo motivo de acción. Cristo ofrece un amor que sobrepasa el conocimiento. Este amor no es una cosa que se mantiene afuera de nuestra vida, sino que se posesiona de todo nuestro ser. El cielo, hacia el cual el cristiano va subiendo, será alcanzado únicamente por aquellos que poseen esta gracia, que corona a todas las demás. Este es el nuevo afecto que llena el alma. El antiguo ha quedado atrás. El amor es el gran poder controlador. Cuando el amor guía, todas las facultades de la mente y del espíritu se alistan. El amor a Dios y el amor al hombre proporcionarán el título necesario para el cielo.
Nadie puede amar supremamente a Dios, y transgredir uno de sus mandamientos. El corazón suavizado y subyugado por la belleza del carácter de Cristo, y controlado por las puras y elevadas normas que él nos ha dado, pondrá en práctica lo que ha aprendido del amor, y seguirá a Jesús en humilde obediencia. El poder vivo de la fe se revelará a sí mismo en actos de amor.
¿Qué evidencia tenemos de que poseemos el amor puro, sin mezcla? Dios ha establecido una norma: sus mandamientos. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, es el que me ama”. Juan 14:21. Las palabras de Dios deben tener una morada en nuestros corazones.
Debemos amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó a nosotros. Debemos ser pacientes y bondadosos, y sin embargo, hay otra cosa que falta: debemos amar. Cristo nos dice que debemos perdonar a los que yerran setenta veces siete. … Cuando se ha perdonado mucho, el corazón ama mucho. El amor es una planta tierna. Necesita ser constantemente cultivada, o si no se agostará y morirá.
Debemos poseer todas estas gracias. Debemos subir toda la escalera.— Manuscrito 13, 1884, pp. 11, 12.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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