8 de junio | Devocional: Exaltad a Jesús | La enseñanza de lecciones espirituales importantes

 

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23.

 

La vida de Cristo, desde sus más tempranos años, fue una vida de fervorosa actividad. El no vivió para agradarse a sí mismo. Era el Hijo del Dios infinito; no obstante, trabajó en el oficio de carpintero con su padre José. Su oficio fue significativo. Había venido al mundo como edificador del carácter, y como tal toda su obra fue perfecta. Toda su labor material se distinguió por la misma perfección que transmitía a los caracteres que estaba transformando por su poder divino. El es nuestro modelo.

Los padres debieran enseñar a sus hijos el valor y el debido uso del tiempo. Enséñeseles que vale la pena luchar para hacer algo que honre a Dios y beneficie a la humanidad. Aun en sus tempranos años pueden ser misioneros para Dios…

Cualquiera que sea el ramo de trabajo en el cual nos ocupemos, la Palabra de Dios nos enseña a ser “en el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu, sirviendo al Señor”. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”, “sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 280-281.

Las lecciones dadas a los niños acerca de los deberes comunes del hogar, pueden ser presentadas de tal manera que el Señor las aproveche para producir impresiones duraderas en sus corazones mediante ellas. Transformen estas cosas comunes de la vida en textos donde se puedan destacar las lecciones de la Palabra de Dios. Enseñen a sus niños que deben aprender a realizar a la perfección todos sus trabajos de tipo mecánico. Al aplicar la exactitud y la destreza a sus deberes diarios aprenderán lecciones espirituales que permanecerán con ellos durante toda su vida. Dios requiere que se utilice buen juicio y pericia en el planeamiento de nuestros trabajos. Al dar instrucciones acerca de la construcción del santuario terrenal, el gran Maestro dejó establecidos principios destinados a ser una ayuda espiritual para Israel durante toda su experiencia futura. La sabiduría y la perfección empleadas en la realización de aquella obra eran típicas de la obra que habría de ser hecha en sus vidas al preparar sus corazones para la morada interior del Espíritu de Dios.

Padres, ¿se preguntan ustedes cuál debe ser su trabajo? Consiste en aceptar sus responsabilidades del hogar, haciendo lo mejor que puedan y tratando diariamente, hora tras hora, de poner delante de sus hijos un ejemplo digno de imitación… Que sus lecciones sean de tal naturaleza que produzcan gozo y alegría en sus vidas, y que los induzcan a desear el servicio de Cristo. Enséñenles a emplear en su servicio las facultades que Dios les ha dado. Así estarán siguiendo el ejemplo del niño Jesús.—The Signs of the Times, 14 de noviembre de 1911.

 

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White



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