8 de enero 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | “¿Qué es lo que usted ve?”

 

“Al oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna” (Hechos 13:48).

JORGE PILOTABA su propio pequeño velero con Mirta, su esposa, navegando por el Río de la Plata y el océano Atlántico, para llegar al famoso puerto de Punta del Este, Uruguay. Tenía el plan de entrar en el puerto al mediodía, en un horario de buena visibilidad. Unas seis horas antes del arribo se desató una fuerte tormenta, con vientos de proa y olas que alcanzaban los seis metros. Era su primer viaje por el océano. No tenía GPS, solo contaba con una carta náutica. Ya era casi medianoche, la visibilidad era casi nula, y la incertidumbre y el peligro iban en aumento.

En cada puerto se señaliza el canal de acceso con boyas luminosas verdes que se dejan ver a estribor, y boyas con luces rojas a babor. Las luces de la ciudad lo confundían. Se conectó con la torre de control con un grito desesperado: “Aquí, embarcación… ¡Por favor! ¡Ayuda!”. Recibió una clara respuesta: “¿Qué es lo que usted ve?”. Ante las respuestas del navegante, el operario de la torre respondió: “Tranquilo, lo llevaremos al puerto”. Y fue así que, guiado, pudo dejar atrás los peligros de la noche y la tormenta y arribar con seguridad al muelle.

Pablo tenía limitaciones en su visión física, pero sus ojos espirituales y misioneros ya habían sido abiertos por el Señor. Cuando sus compatriotas rechazaron el mensaje de Pablo, los gentiles fueron alcanzados por su predicación. Entonces él aceptó el mandato del Señor de ser luz para los gentiles, a fin de que la salvación pudiera llegar hasta lo último de la tierra, porque para Dios no hay últimos de la fila. Cuando los gentiles lo llegaron a saber, se regocijaron y celebraron la Palabra de Dios. Sus vidas oscuras encontraron luz, sus ojos cerrados fueron abiertos. Escucharon, aceptaron, practicaron y compartieron la Palabra.

Como Jorge y como Pablo, nosotros también navegamos en una noche oscura y tormentosa. Las luces de la ciudad pueden encandilarnos, y nos confunden y distraen. Nuestra única salvaguardia es arribar al puerto seguro siguiendo la única buena Luz.

“¿Qué es lo que usted ve?”. Solo hay un canal de acceso al puerto.

La voz de la torre de control es clara y poderosa.

Las luces de la Escritura marcan el rumbo.

Necesitamos humildad para escuchar y seguir las orientaciones.

“Únicamente los que hayan fortalecido su espíritu con las verdades de la Biblia

 podrán resistir en el último gran conflicto” (Consejos para la iglesia, p. 76).

Abre la Biblia y escucha la voz de Dios.

Él te dice: “Tranquilo, yo te llevaré al puerto”.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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