8 de enero 2019 | Devoción Matutina para Adolescentes | Caminar en las pisadas de Jesús

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17, RV60.

Luego de cruzar la frontera entre Jordania e Israel, encontré una parada de autobús al lado del río Jordán. Recuerdo haber pensado que el Jordán se veía muy pequeño en ese lugar. Fui hasta la parada y compré un boleto a Jerusalén. Al rato llegó un autobús, y nos llevó por el terreno montañoso hacia Jerusalén. Nuestra primera parada fue en una ciudad cuyo nombre seguramente has escuchado ya: Jericó. Aunque hoy Jericó es una ciudad moderna, las ruinas de la antigua ciudad todavía están allí para quien quiera verlas. Me gusta muchísimo visitar lugares mencionados en la Biblia, porque me ayuda a fortalecer mi fe.

El autobús continuó su camino, cuesta arriba y hacia el oeste, hasta que finalmente vi las murallas de Jerusalén. Lo primero que hice cuando salí del autobús fue sacar mi mapa y la información que había juntado antes de viajar sobre dónde me hospedaría. Mi plan era quedarme en la iglesia adventista local. No hay muchos adventistas en Israel, pero me alegró que la iglesia local me permitiera quedarme allí un par de noches mientras visitaba la zona. Al caminar junto a las murallas que rodean la ciudad vieja de Jerusalén, de vez en cuando oía algo que resonaba como un estruendo en el cielo. Pronto descubrí que eran explosiones sónicas de los aviones de combate israelíes que volaban sobre nosotros y viajaban a la velocidad del sonido.

Una vez que llegué a la ciudad fortificada, busqué la Vía Dolorosa, por donde Jesús caminó hacia el Calvario cuando murió para salvarnos de nuestros pecados. No fue difícil encontrarla, y comencé a caminar lentamente por el sendero. Mientras caminaba, comencé a llorar, sabiendo que dos mil años antes, en ese mismo lugar, Jesús llevó la cruz por nosotros. Ese día entendí que el Hijo del Creador del universo me ama tanto que estuvo dispuesto a sufrir una pena que él no merecía, pero yo sí. La sufrió por mí; la sufrió también por ti. ¡Agradece hoy a Dios por la salvación!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

PASAPORTE A LA AVENTURA

Rich Aguilera

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2019

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