8 de agosto | Devocional: Exaltad a Jesús | Almas rescatadas del poder de Satanás

Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Zacarías 3:2.

Por el plan de salvación, Jesús está quebrantando el dominio de Satanás sobre la familia humana, y rescatando almas de su poder. Todo el odio y la malicia del jefe de los rebeldes se encienden cuando contempla la evidencia de la supremacía de Cristo, y con poder y astucia infernales trabaja para arrebatarle el residuo de los hijos de los hombres que han aceptado su salvación.

Induce a los hombres al escepticismo, haciéndoles perder la confianza en Dios y separarse de su amor; los induce a violar su ley, luego los reclama como cautivos suyos y disputa el derecho de Cristo a arrebatárselos. Sabe que aquellos que buscan a Dios fervientemente para alcanzar perdón y paz, los obtendrán; por lo tanto les recuerda sus pecados para desanimarlos. Constantemente busca ocasión de acusar a aquellos que procuran obedecer a Dios. Trata de hacer aparecer como corrompido aun su servicio mejor y más aceptable. Mediante incontables designios muy sutiles y crueles, intenta obtener su condenación.

El hombre no puede por sí mismo hacer frente a estas acusaciones. Con sus ropas manchadas de pecado, confiesa su culpabilidad delante de Dios. Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica en favor de todos los que mediante el arrepentimiento y la fe le han confiado el cuidado de sus almas. Intercede por su causa y vence a su acusador con los poderosos argumentos del Calvario. Su perfecta obediencia a la ley de Dios, aun hasta la muerte de cruz, le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, y él solicita a su Padre misericordia y reconciliación para el hombre culpable. Al acusador de sus hijos declara: “¡Jehová te reprenda, oh Satanás! Estos son la compra de mi sangre, tizones arrancados del fuego”. Y los que confían en él con fe reciben la consoladora promesa: “Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala”. Zacarías 3:4.

Todos los que se hayan revestido del manto de la justicia de Cristo subsistirán delante de él como escogidos fieles y veraces. Satanás no puede arrancarlos de la mano de Cristo. Cristo no dejará que una sola alma que con arrepentimiento y fe haya pedido su protección, caiga bajo el poder del enemigo. Su Palabra declara: “¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, sí, haga paz conmigo”. Isaías 27:5. La promesa hecha a Josué es hecha a todos: “Si guardares mi ordenanza,… entre estos que aquí están te daré plaza”. Zacarías 3:7. Los ángeles de Dios irán a cada lado de ellos, aun en este mundo, y ellos estarán al fin entre los ángeles que rodean el trono de Dios.

No podemos contestar las acusaciones de Satanás contra nosotros. Cristo solo puede presentar una intercesión eficaz en nuestro favor. El puede hacer callar al acusador con argumentos que no están basados en nuestros méritos, sino en los suyos.—Joyas de los Testimonios 2:173-175.

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DEVOCIONAL: EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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