8 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Natanael Greene

 

Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Gálatas 6:2.

 

Si alguien alguna vez necesitó la ayuda de otro para sobrellevar su carga, ese fue Natanael Greene la noche del 1° de febrero de 1781. El general Davidson había muerto en la batalla juntamente con Cornwallis, el comandante británico. Sus soldados habían huido despavoridos. En ese momento, pareció a Greene que la causa de los patriotas estaba perdida.

Ensilló su caballo y galopó rumbo a la taberna de Steele para encontrarse con su amigo íntimo, el Dr. Read, bajo una lluvia torrencial que calaba hasta los huesos.

-¿Qué es esto?¿Está solo, general?

-Sí, doctor. Cansado, hambriento, solo y sin un centavo -pasó una pierna por encima del caballo y resbaló hasta el suelo-, Davidson ha fallecido. Todos mis hombres desaparecieron.

-Es una lástima -simpatizó el doctor-. Entremos para escapar de este frío. Allá adentro podremos hablar mejor.

En la taberna, una fogata alegraba y calentaba la habitación. El general Greene se dejó caer en una silla cerca del fuego y se quitó el sombrero tricornio empapado. Apoyó la cabeza en sus manos y suspiró.

-¡Esto lo hará sentirse mejor! -le dijo la Sra. Steele, mientras ponía un plato de comida caliente delante de él.

-Ya no recuerdo la última vez que comí. ¡Esto es maravilloso!

-Gracias, general.

La Sra. Steele volvió a la mesa. Esta vez tenía una bolsita de dinero en cada mano

-Escuché lo que le dijo al Dr. Read -continuó la señora-. Llévese esto, porque lo necesita. Yo podré vivir sin él.

-Que Dios la bendiga, Sra. Steele. Ha honrado a su país esta noche.

En ese momento, Greene notó que había un retrato del rey Jorge III colgado en la pared. Se acercó al escritorio e introdujo la punta de una pluma en el cuerno de tinta. Giró el cuadro, de manera que la imagen del rey mirara hacia la pared. Escribió: “Escondo tu rostro al grado de ruborizarte, Jorge”.

Recién entonces, el general Greene estuvo listo para volver a ensillar su caballo y regresar a la batalla. Tenía el ánimo redoblado gracias a que dos personas amables lo habían ayudado a sobrellevar su carga. Vuelve a leer la historia, y trata de encontrar cinco maneras a través de las cuales el Dr. Read y la Sra. Steele lo lograron.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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