7 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | La luz del mundo

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad’ “ (Juan 8:12)

 

En La ciudad de Mazatlán, en México, se encuentra un imponente cerro llamado Isla de Crestón, donde hay un faro espectacular que se puede visitar para disfrutar las vistas desde la cima. Sin embargo, allá por el siglo XIX, el puerto de Mazatlán, a pesar de recibir un intenso tráfico anual de navíos procedentes de Europa y Oriente, no contaba con un faro. Durante nada más y nada menos que siete años, no existió ningún tipo de señalización que ayudara a los capitanes de barco a acercarse al cerro sin poner en peligro sus embarcaciones. La falta de esa necesaria luz producía, obviamente, dificultades y generaba riesgos que hoy por hoy, el faro evita.

En el año 1828, ya la Isla del Crestón contaba con un modesto señalamiento marítimo a base de antorchas y hogueras alimentadas de madera y carbón, pero la luz que generaban solo se distinguía cuando uno estaba bastante cerca del puerto. No es hasta el año 1892 cuando se empieza la construcción del faro actual y, en 1930, se hacen las adaptaciones finales que permiten por fin un sistema de iluminación eléctrico que es una verdadera ayuda para las embarcaciones.

La diferencia entre contar con una luz o no contar con ella es inmensa, no solo en el mar, sino en tierra también. Por ejemplo, saber que Jesús es la luz del mundo es una cosa, pero permitir que la luz que brota de sus palabras y de leer el relato de su paso por este mundo guíe nuestra vida es otra. Cuando Jesús es nuestro faro, todo cambia por completo; cuando la luz que emana de él es nuestro referente en nuestras relaciones humanas, en nuestra relación con nosotras mismas y en nuestra relación con Dios, nuestros pasos hacia ese puerto final que será la Tierra Nueva son más firmes y corremos menos riesgos.

Lo mismo se aplica a la gente que nos rodea. Desde el principio, cuando Dios eligió por primera vez a un pueblo especial, su intención era que sirviera de luz para las naciones vecinas; Israel no cumplió con ese llamado, y esas naciones se perdieron en el paganismo. Nosotras hoy, como el Israel espiritual de Dios que somos, hemos de ser luz para la gente que vive en tinieblas.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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