7 de octubre 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | La siembra de oraciones

«El Señor es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan» (Lam. 3:25, NTV).

Nadie planta semillas en el jardín y luego las desentierra cada dos o tres días para ver si están creciendo o no. Cuando sembramos flores tenemos fe. Sabemos que, al debido tiempo, se abrirán paso desde la tierra, crecerán y florecerán. Nadie abre continuamente la puerta del horno al hornear una torta, porque si lo hace, la pasma. Por incómodo y doloroso que sea, nadie se levanta y se va en la mitad de un tratamiento de conducto, dejando al dentista sorprendido y confundido. Para estas cosas sabemos esperar. Al orar, sin embargo, muchas veces siento gran impaciencia. Si Dios es omnipotente, ¿por qué debo esperar? ¿Por qué no me da ahora lo que estoy pidiendo?
En su libro Aventuras en la oración, Catherine Marshall comenta una estrategia que le ayudó a ser más paciente. Ella comenzó a cortar pedazos de papel en forma de huevos y a escribir sus pedidos allí. Luego, los colocaba en su Biblia —como símbolo de que los entregaba a Dios— para que él los hiciera crecer a su debido tiempo.
Cuando su hijo Bobby todavía era joven, Catherine comenzó a orar por una esposa para él. Ella escribió una lista que describía a la mujer que deseaba para su hijo: que ame a Jesús, jovial, inteligente… y le pidió a Dios que quitara o agregara cosas de la lista de acuerdo a su voluntad. Luego, Catherine «sembró» la oración en las páginas de su Biblia. Años después, cuando su hijo y Edith se comprometieron, Catherine encontró la lista y se sorprendió al ver cómo Dios había provisto una mujer exactamente como ella había pedido.
A su debido tiempo, Dios responderá cada oración. Catherine Marshall escribe: «Solo él conoce la magnitud de los cambios que deben producirse en nosotros antes de que podamos recibir el deseo de nuestro corazón. Solo él conoce los cambios y la interacción de eventos externos que deben suceder antes de que nuestra oración pueda ser respondida». Mientras tanto, sembremos nuestras oraciones en la tierra fértil de la fe.
Dios, que es poderoso para hacer todo mucho mejor de lo que pedimos y entendemos, a su debido tiempo responderá nuestras oraciones (Efe. 3:20).

Señor, ayúdame a no desistir en la oración. Llena mi corazón con tu paciencia y tu presencia al esperar. Te agradezco porque me amas y quieres bendecirme mucho más de lo que yo pueda pedir o imaginar. Amén.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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