7 de noviembre | Devocional: La fe por la cual vivo | Probando nuestro temple

Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo. 1 Pedro 4:12,13.

“Si el Señor permite que su pueblo pase por el fuego de la tentación, no es porque se goce en sus penas y aflicciones, sino porque esas pruebas son necesarias para su victoria final.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 583.

“Hemos sido tomados de la cantera del mundo y traídos al taller del Señor para ser labrados a fin de ocupar un lugar en su templo…. No os rebeléis bajo este proceso de la gracia. Puede ser que seáis una piedra tosca que requiere mucho trabajo antes de estar preparada para ocupar el lugar que Dios le ha designado. No os sorprendáis si con el martillo y el cincel de las pruebas Dios os va quitando los defectos de carácter. Sólo él puede realizar esta obra. Podéis estar seguros de que no dará ni un golpe inútil.”—The Signs of the Times, 5 de noviembre de 1902.

“Se me ha mostrado que Dios dio a los suyos un cáliz de amargura que beber, para limpiarlos y purificarlos…. Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la paciencia, resignación y oración, y que producirá en el corazón de quienes lo reciban, el efecto que le fue asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado. No es floja tarea el ser cristiano poseído y aprobado por Dios.”—Testimonios  Selectos 1:103.

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DEVOCIONAL: LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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