7 de mayo | Devocional: La fe por la cual vivo | Acudid tal cual sois

¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal. Jeremías 13:23.

“No todos los pecados son delante de Dios de igual magnitud; hay diferencia de pecados a su juicio, como la hay ajuicio de los hombres; sin embargo, aunque este o aquel acto malo pueda parecer frívolo a los ojos de los hombres, ningún pecado es pequeño a la vista de Dios. El juicio de los hombres, sin embargo, es parcial e imperfecto; mas Dios ve todas las cosas como son realmente. El borracho es detestado y se dice que su pecado le excluirá del cielo, mientras que el orgullo, el egoísmo y la codicia muchísimas veces pasan sin condenarse. Sin embargo, éstos son pecados que ofenden especialmente a Dios; porque son contrarios a la benevolencia de su carácter, a ese amor desinteresado que es la misma atmósfera del universo que no ha caído. El que cae en alguno de los pecados grandes puede avergonzarse y sentir su pobreza y necesidad de la gracia de Cristo; pero el orgullo no siente ninguna necesidad y así cierra el corazón a Cristo y las infinitas bendiciones que él vino a derramar.

“Si percibís vuestra condición pecaminosa, no esperéis a haceros mejores vosotros mismos. ¡Cuántos hay que piensan que no son bastante buenos para ir a Cristo! ¿Esperáis haceros mejores por vuestros propios esfuerzos? … Nada podemos hacer por nosotros mismos. Debemos ir a Cristo tales como somos.”—El Camino a  Cristo, 21, 22.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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